Un grupo de vecinos de Escairón pide más atenciones para un carballo centenario y el entorno en el que se encuentra
26 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.El patrimonio de cada lugar pasa por la arquitectura, por las artes plásticas, por las tradiciones e incluso por la gastronomía. Pero parte del patrimonio de una localidad lo forma también el paisaje que la rodea. Precisamente por este motivo, un grupo de vecinos de Escairón ha dado la voz de alarma sobre el estado de abandono y la falta de atenciones que recibe una parte de este patrimonio natural. Concretamente, los vecinos se lamentan de la dejadez que sufre un carballo de unos trescientos años, según algunos testimonios, que está situado en la zona ajardinada delante del ayuntamiento, al lado de la estatua de Xan de Forcados.
Este árbol está en la actualidad rodeado de contenedores de basura de todo tipo y de cartones. Justo delante de él se encuentra situada una señal provisional que prohíbe aparcar, pero a su lado los coches se agolpan haciendo caso omiso tanto de los indicadores como de la presencia del carballo. Por si fuera poco, hay un tablón de anuncios incrustado en la base de su tronco, que sirve para colgar esquelas y diversas notas. Además, en el leño hay clavadas puntas y chinchetas con restos de papel, prueba de que su corteza desempeñó también las funciones de tablero.
Un grupo de vecinos de Escairón considera aberrante que se deje un árbol centenario en esas condiciones, por lo que solicitan más cuidados por parte del Ayuntamiento, y que se proteja la zona con unas vallas que rodeen y delimiten el territorio colindante con este carballo.
Enrique Pérez, vecino y ex alcalde de Escairón, considera «unha vergoña e unha asquerosidade» la situación en la que se encuentra este carballo. «Non só están os colectores, senón que tamén hai restos de tellas e plásticos tirados», comentó este defensor del patrimonio histórico.
Una vida ligada al pueblo
La historia de este carballo transcurre de forma paralela a la de Escairón. Son más de trescientos años que el árbol sigue en pie y es testigo de los cambios y el paso de la gente por el pueblo.
Enrique Pérez cuenta que hasta finales de la Guerra Civil, en el lugar había un pendello de piedra que se utilizaba para vender diferentes productos y mercancías en los días de feria, «e o carballo quedaba no medio, a xente vendía co carballo dentro do recinto do pendello», declaró Pérez.
Otra de las curiosidades de este árbol centenario es que en una de sus ramas nació hace unos tres años un laurel, que sigue creciendo arropado por el carballo. «Moitas veces, cando paso por aquí, bótolle unha pouca auga ao loureiro para regalo e que non morra», comentó el ex alcalde.
Este carballo, sin embargo, no es el único árbol emblemático de la zona, aunque sí uno de los más llamativos, porque «está illado, ben feito e ben conservado, e a xente colleulle moito cariño», declaró Pérez.
A pesar de eso, el árbol más antiguo de Escairón, según cuenta Enrique Pérez, es un castaño que tiene más de setecientos años «e un tronco duns tres metros de diámetro», comenta. Este árbol se encuentra en muy buen estado de conservación y está en una propiedad privada en el centro del pueblo.
Por otra parte, en la Devesa de Escairón, decenas de carballos centenarios siguen en pie, resistiendo el paso del tiempo, como un legado del pasado y una garantía de futuro.