Unos no paran y otros no esperan

Gadea G.Ubierna

LEMOS

Ni conductores ni peatones respetan las normas de tráfico en muchos pasos de cebra

22 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

«Xermán Alonso con Ronda da Muralla: peatón puede pasar, peón pode pasar». La grabación del semáforo se repite una y otra vez en cuatro cambios de color pero, en cambio, el peatón no puede pasar. ¿El motivo? Ni un sólo conductor, para quienes el semáforo está en ámbar, hace ademán de parar y cederle el paso al viandante, que espera tranquilamente.

Esta situación, producida ayer a mediodía, se repitió en otros cinco pasos de cebra, cuatro sin semáforo y uno con, de distintos puntos de la ciudad: Ramón Ferreiro con Marina Española (paso en el que, hace seis meses, murió atropellada una mujer); Avenida Fingoi con rúa Armórica; avenida de A Coruña; Fonte dos Ranchos (junto al Mercadona); y rúa do Teatro con Santo Domingo. En todos ellos, la insistencia del peatón en esperar, primero sorprende, y luego, irrita a los conductores, que gesticulan mientras indican apresuradamente con la mano que «se puede pasar».

«¿Esto? Esto es jugarte la vida, y de noche ni te cuento», lamenta una mujer en la ronda da Muralla, en el paso ya mencionado de Xermán Alonso. Pero, cinco segundos después, ella misma se lanza a la calzada de la Ronda, cuando su semáforo está en rojo y haciendo esperar a todos los coches, que ya tenían prioridad. Esta situación, provoca numerosos incidentes en otros tantos pasos como en el de la rúa Vilalba con Rodríguez Mourelo, sobre todo en cuanto comienza el curso escolar, o en la ronda das Fontiñas, donde, según numerosos conductores, al arbolado y a las dobles filas, hay que sumar la imprudencia de los peatones, que muchas veces se lanzan sin mirar.