La Mirilla
04 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.La actividad es frenética nada más atravesar las puertas del salón de actos de la residencia de mayores de Monforte, donde actores y directora ultiman los detalles finales. Entre bastidores, las mujeres, nerviosas y coquetas, piden ansiosas unos retoques mientras los señores, más tranquilos, observan divertidos. Es un grupo de teatro especial, unas trece personas entre residentes en torno a los 80 años y trabajadoras (auxiliares, limpiadoras, camareras), del que Paqui Abeledo , directora, adaptadora y narradora de la obra, se siente muy orgullosa. «Me parece importante que recuperen la ilusión a través del teatro, y aunque costó ponerlo en marcha, estoy entusiasmada». Ya protagonizaron dos funciones de títeres y la de hoy es una representación que estrenaron en Lugo, en la residencia Las Gándaras, donde ya conocían al grupo y lo recibieron «entre fuertes aplausos», cuenta José Luis Picouto Delgado , director administrador de la residencia. Los protagonistas Para el director y para Paqui esta obra es especial por la implicación del personal. «Incluso sacrificaron horas fuera de su jornada laboral para llevarla a cabo», cuenta el director que explica que se trata de una residencia pequeña y familiar. Y así se respira en el ambiente. María Luz Domínguez , camarera en el centro, se animó enseguida a participar. Su papel es de los principales pero no está nerviosa, «lo importante es que ellos disfrutan mucho con esto». Ha sido más de un mes de preparativos, pero «estando todos juntos y en los ensayos lo pasamos muy bien», coinciden Carmen Conde , Ascensión Fernández y Hermenegildo Alonso , tres de los internos que forman parte del grupo. Pero ya son las cinco y la función «Todo é un conto» va a empezar. El pequeño salón de actos se llena prácticamente, y desde las butacas el público asiste divertido al desfile de personajes infantiles, como Caperucita, Hansel y Grettel o el Príncipe y Cenicienta, que acuden al doctor con serias quejas sobre algunas de las condiciones de sus cuentos, casi todas sin solución. Un guión divertido y una experiencia positiva para el desarrollo de la autoestima de estas personas que Ana Casal , concejala de Bienestar Social, escogió como primer acto público desde que tomó posesión del cargo a finales de mayo. Hasta tres veces el aplauso del público mantiene en el escenario a los actores, algunos aún nerviosos, después de terminada la función. Despide la fiesta Hermenegildo , que antes de su jubilación fue tenor en Buenos Aires, que animado por José Luis Picouto canta tres canciones. La sensación es la de haber pasado un rato agradable y con el punto de humor que los mayores saben darle a las cosas. Como dice la obra que nos han ofrecido, al menos a veces, todo puede ser como un cuento.