Al final, todo es un cuento

La Voz

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

La actividad es frenética nada más atravesar las puertas del salón de actos de la residencia de mayores de Monforte, donde actores y directora ultiman los detalles finales. Entre bastidores, las mujeres, nerviosas y coquetas, piden ansiosas unos retoques mientras los señores, más tranquilos, observan divertidos. Es un grupo de teatro especial, unas trece personas entre residentes en torno a los 80 años y trabajadoras (auxiliares, limpiadoras, camareras), del que Paqui Abeledo , directora, adaptadora y narradora de la obra, se siente muy orgullosa. «Me parece importante que recuperen la ilusión a través del teatro, y aunque costó ponerlo en marcha, estoy entusiasmada». Ya protagonizaron dos funciones de títeres y la de hoy es una representación que estrenaron en Lugo, en la residencia Las Gándaras, donde ya conocían al grupo y lo recibieron «entre fuertes aplausos», cuenta José Luis Picouto Delgado , director administrador de la residencia. Los protagonistas Para el director y para Paqui esta obra es especial por la implicación del personal. «Incluso sacrificaron horas fuera de su jornada laboral para llevarla a cabo», cuenta el director que explica que se trata de una residencia pequeña y familiar. Y así se respira en el ambiente. María Luz Domínguez , camarera en el centro, se animó enseguida a participar. Su papel es de los principales pero no está nerviosa, «lo importante es que ellos disfrutan mucho con esto». Ha sido más de un mes de preparativos, pero «estando todos juntos y en los ensayos lo pasamos muy bien», coinciden Carmen Conde , Ascensión Fernández y Hermenegildo Alonso , tres de los internos que forman parte del grupo. Pero ya son las cinco y la función «Todo é un conto» va a empezar. El pequeño salón de actos se llena prácticamente, y desde las butacas el público asiste divertido al desfile de personajes infantiles, como Caperucita, Hansel y Grettel o el Príncipe y Cenicienta, que acuden al doctor con serias quejas sobre algunas de las condiciones de sus cuentos, casi todas sin solución. Un guión divertido y una experiencia positiva para el desarrollo de la autoestima de estas personas que Ana Casal , concejala de Bienestar Social, escogió como primer acto público desde que tomó posesión del cargo a finales de mayo. Hasta tres veces el aplauso del público mantiene en el escenario a los actores, algunos aún nerviosos, después de terminada la función. Despide la fiesta Hermenegildo , que antes de su jubilación fue tenor en Buenos Aires, que animado por José Luis Picouto canta tres canciones. La sensación es la de haber pasado un rato agradable y con el punto de humor que los mayores saben darle a las cosas. Como dice la obra que nos han ofrecido, al menos a veces, todo puede ser como un cuento.