LA TRIBUNA | O |
17 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.MERECIDO HOMENAJE el que se llevó ayer el apreciado y querido Celestino Torres, fallecido hace ya cerca de dos años, por parte de los monfortinos. Todo lo que se le reconozca es poco, sobre todo por lo que hizo por Monforte, teniendo en cuenta que en muchas ocasiones tuvo que lidiar con formaciones políticas a las que no pertenecía para conseguir ciertas infraestructuras para la ciudad del Cabe. A él le debemos el Hospital Comarcal de Monforte, ya que puso su empeño y fueron muchos los viajes que realizó para conseguirlo. No obstante, no quiero ceñirme a su obra política, sino a su persona. Recuerdo detalles de cómo saludaba a todos cuántos viandantes viera por la calle, independientemente de que les conociera o no. De su boca nunca salió un exabrupto ni un insulto, a pesar de que él tuvo que soportarlos. Para mí, independientemente de la ideología que uno pueda tener, era el político ideal. Luchaba por defender los intereses de su ciudad, a pesar de que en muchas ocasiones sólo recibió zancadillas. No se doblegaba a nadie, y siempre antepuso los intereses de la ciudadanía a los suyos propios. Nunca se rindió. Estuvo hasta el final en la brecha. Sólo la enfermedad le obligó a apartarse de una tarea, la municipal, por la que siempre se sintió muy atraído. Celestino Torres pasará a la historia de esta ciudad como el alcalde de la transición, que modernizó Monforte y que dio un talante distinto a la política. El diálogo fue su máximo para aquellos que realmente estuvieron dispuestos a escucharle. Es verdad que también tuvo sus errores, pero quiénes no los tenemos. De lo contrario, no seríamos humanos. Siempre recordaré su personalidad y su firmeza. Nunca se dejó llevar por tentaciones políticas que él creyó que no beneficiarían a Monforte. Su busto está en Os Chaos, pero siempre le recordaremos en cualquier lugar.