LA TRIBUNA | O |
08 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.SARRIA YA está inmersa en plena campaña electoral, si es que en algún momento de estos tres últimos años dejó de estarlo. Y la actividad parece que va a trasladarse una vez más desde los atriles, en los que los distintos líderes políticos defendían sus programas, a los juzgados. La judicialización de la vida política sarriana parecía que era ya un tema completamente superado. Diez años sin denuncias habían aplacado un poco el ansia de acudir a los juzgados por cualquier cosa. Pero, como si se tratara de celebrar el décimo aniversario de la tregua judicial, PSOE y gobierno decidieron dirimir sus disputas en los tribunales. La gente normal -la inmensa mayoría de votantes- es ajena a estas disputas judiciales y sólo presta atención al final de los procesos, cuando el fallo refleja que hay un claro culpable. Es la única manera en la que los partidos pueden obtener una ventaja en los tribunales. El resto de juicios sólo sirven para llenar páginas de periódicos y, sobre todo, para enturbiar todavía más la ya completamente sucia política local. Los ciudadanos lo que realmente quieren saber es si se van a llevar a cabo obras de vital importancia para su quehacer cotidiano: piscina climatizada, autovía, saneamiento o plan de encauzamiento, por citar sólo algunas. El resto de disputas les resultan demasiado ajenas y sólo sirven para que los distintos portavoces se enzarcen en enfrentamientos estériles que sólo les interesan a ellos. Como ejemplo, les propongo un ejercicio sencillo a los políticos sarrianos de todos los colores. Salgan a la calle y pregunten a cualquier persona normal si conoce una mínima parte de casos con los que ellos pretendieron erigirse en paladines del pueblo como el establo, la expropiación de los terrenos para la piscina o el corte de algún camino. Háganlo y valoren los resultados.