Crónica | Un censo controvertido Los vecinos se quejan de que casi todos los niños menores de 14 años figuren como analfabetos y que a gente con titulación académica sólo la consideren con estudios primarios
07 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La picaresca produce a veces que algunas personas con estudios no quieran que su bagaje académico aparezca en el padrón municipal para así tener menos opciones de ser llamado a formar parte de una mesa electoral. En Samos no van a tener que recurrir a ese subterfugio ya que es el propio Concello el que tiene calificados como analfabetos a una gran parte de sus habitantes. Los vecinos detectaron la poca estima cultural en la que los tienen en su propio ayuntamiento cuando hace más o menos una semana comenzaron a llegar a sus domicilios las cartas del padrón municipal para comprobar los datos de cara a las elecciones municipales. En las misivas, según señalaron varias personas, a la mayoría de niños menores de 14 años los calificaban como personas que no saben leer ni escribir. Se dio incluso algún caso de jóvenes que están terminando estudios superiores y a los que todavía no les computaban ni el graduado escolar. «Muchas madres no se lo comunicamos a los niños, pero en otros casos se enteraron y a algunos la verdad es que les sentó bastante mal que en su propio pueblo los consideren analfabetos», comentó una de las madres cuyos vástagos figuraban con graves errores en el censo. Otro dato curioso que figuraba en las tarjetas de empadronamiento de algunas personas jóvenes es que carecen del Documento Nacional de Identidad, lo curioso es que esa personas ya habían votado en comicios anteriores. Los que sí se lo tomaron con el humor que requiere la situación, más cómica que dramática, fueron los adultos con alguna titulación que a efectos municipales no existe. La mayoría coincidieron en calificar la situación como anecdótica y alguno fue más allá y se permitió la licencia de bromear ante la inminente llegada de las elecciones municipales. «Como no sabemos leer cuando nos vengan a pedir el voto no entenderemos los distintos programas y no sabremos cómo votar». Desde el Concello manifestaron a los vecinos que la culpa era suya por no hacer caso de un comunicado colocado en la entrada de la casa consistorial en el que advertían a los censados que pasaran por las dependencias municipales para revisar su situación censal. Los vecinos recuerdan que toda la vida un trabajador municipal pasó por las casas para cotejar los datos y editar correctamente el padrón municipal. En el Concello les responden que en muchas ocasiones no localizaban a las personas en sus domicilios y tenían que ir varias veces con la consiguiente pérdida de tiempo. A veces sólo estaban personas mayores que daban mal los datos Por ello optaron por solicitar que la gente fuera por las dependencias municipales. Esta respuesta no satisface en absoluto a los afectados, que consideran que en un municipio con un notable número de ancianos que residen en la zona rural es complicado en muchas ocasiones que puedan pasar por el Concello.