CRÓNICAS DE UN PUEBLO | O |
23 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.FUE A finales de los años noventa cuando Vilanova de Sarria, respaldada por un buen número de vecinos, tuvo mayor presencia en la vida social de la villa, presentando propuestas o quejas sobre determinadas actuaciones municipales. Una de las más llamativas fue la recogida de firmas para lograr en aquella época la circunvalación. A lo largo de estos años fue perdiendo protagonismo y apoyos hasta convertirse en una asociación fantasma de la que no se tenía noticia alguna. Esta semana resurge, sospechosamente, en plena precampaña para criticar en un debate rancio y extemporáneo las fiestas de San Xoán y de paso apoyar o respaldar algunas cuestiones que había defendido el principal grupo de oposición en el Concello sarriano. Un caramelo para Claudio Garrido en una semana amarga, ya que no ha sabido contrarrestar con argumentos técnicos las nuevas tesis de la Confederación Hidrográfica que el alcalde expuso tras su viaje a Oviedo. Es patente, en vista de los datos esgrimidos por este organismo, que los cálculos realizados por los técnicos en la redacción del anterior plan de encauzamiento no eran los correctos y por ello era necesario revisarlo. Otra cuestión bien distinta es achacar al actual alcalde responsabilidades, por acción u omisión, cuando se llevó a aprobación el documento presentado por Monsa en la anterior legislatura, pero nunca desde el insulto, que es algo que en política suele descalificar al que lo formula, ya que denota falta de consistencia en las propuestas o argumentaciones. Ahora lo verdaderamente importante sería aunar esfuerzos entre todos para que el nuevo plan de encauzamiento vea la luz de una manera rápida y definitiva, ya que este documento y el PGOM son los dos frenos más importantes del diseño de la Sarria del futuro.