TRIBUNA | O |
04 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EN MONFORTE nos sobra el arte. Tenemos joyas como en Museo de arte sacro de las clarisas, la pinacoteca de los Escolapios y cualquiera de los edificios que albergan estos museos son arte por sí mismos. Tenemos el convento de San Vicente, la Torre del Homenaje, pazos o el casco viejo, donde puedes pasear a última hora de la tarde y los reflejos del atardecer en los cientos de cristales de las galerías son casi arte. Debe ser por eso, que como nos sobra, nunca hemos tenido un lugar donde albergar una exposición o cualquier muestra sea de lo que sea en unas condiciones medianamente dignas. Sin ir mas lejos, pocas veces podemos disfrutar en la ciudad de exposiciones como Wildlife photographer of the year 2006. Una exposición que gracias a Caixa Nova podemos ver en la Casa de Cultura. Bueno, una parte, ya que la sala no da para más y hubo que guardarse buena parte de las obras. Es una auténtica pena tener que «capar» una serie de fotografías como estas que muestran imágenes de enorme calidad que muchos de nosotros jamás podremos ver en persona. En su momento se construyó un edificio multiusos que casi siempre esta cerrado, donde el espacio es más bien reducido, en invierno hace frío y en ocasiones incluso hay goteras. Monforte, una ciudad que ha parido a pintores como Antón Patiño, Roberto González y a escritores como Manuel Veiga, Lois Pereiro o Teresa Moure debería contar con un lugar acorde con la calidad de estos artistas. Un lugar donde el salón de actos no parezca el del conde Drácula y con una sala de exposiciones donde uno pueda sentirse orgulloso de exponer. Un lugar con una iluminación como dios manda con espacio suficiente y donde la gente no pase frío. Por edificios en el casco viejo para restaurar, no será.