TRIBUNA | O |
24 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.COMO cada año, puntual a su cita llega el San Xoán, celebración tradicionalmente ligada al fuego como elemento purificador y que convoca en a cientos de personas, como es el caso de Sarria, donde es tradición comenzar las patronales con una hoguera y una queimada. Cada vez son más las personas que se acercan a la villa a participar en estas jornadas festivas que cada vez tienen más renombre en la provincia. Poco a poco y con gran esfuerzo se va logrando que el programa sea cada vez más completo y satisfaga a casi todos. Esto es posible gracias a la mayor aportación del Concello en los últimos seis años. Este cambio en la política presupuestaria incidió positivamente en la mejoría del cartel, aunque acertar y contentar a todo el mundo es tarea harto difícil. Es por ello, y lo digo por experiencia, una labor complicada el ponerse al frente de un evento de este calibre, aunque desde fuera parece tarea fácil. Cuentan las fiestas de Sarria con un lastre histórico y de difícil remedio: la ubicación del ferial. En los últimos años se probaron distintas localizaciones y ninguna de ellas resulta plenamente satisfactoria. Es de esperar que la prometida gran plaza de Outarela remedie este extremo. Tampoco las fechas son las más propicias, pero eso ya tiene difícil solución, ya que la afluencia de veraneantes a la villa no llega hasta agosto y los estudiantes todavía no han finalizado los exámenes. Con todos estos inconvenientes tiene que pelear año tras año el incombustible Paco López, que en una encomiable labor demuestra cómo es posible superar el listón una y otra vez. Solo una actuación de algún grupo pop con reconocido prestigio y tirón mediático podía en los próximos años poner la guinda definitiva al pastel, aunque para ello habría que contar al menos con otros 60.000 euros y eso de momento son palabras mayores. ¡Feliz San Xoán a todos!