TRIBUNA | O |
11 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EN MUIMENTA las filloas para la fiesta del Primero de Mayo las hizo una máquina. ¡Un postre tan exquisito y delicado confiado a una máquina! Recuerdo a mi tía Manuela haciendo filloas un día entero, delgadas como el papel de fumar y sabrosas como si fuesen una fruta tropical. Por la crónica escrita por Mayte Corbelle me entero, además, que el creador de la máquina es Orlando Vázquez, el de las famosas tartas de Lestedo, y que su invento permite hacer 160 filloas cada diez minutos. Tengo que recomendársela a mi amiga Rosa María, de la panadería de Mosteiro, que siempre me tiene un buen plato para degustar después del asado. La filloa es un invento genial, una joya de la gastronomía gallega, pero en Lugo alcanza cumbres olímpicas. En Madrid, los restaurantes te ponen filloas, que en realidad son crepes rellenos de nata o crema. No digo que estén mal pero no son las filloas de nuestras abuelas, redondas o cuadradas, delgadas como una moza quinceañera, y de sangre. Lo que dan en los restaurantes son freixós, más gordos y blancos. La máquina de Orlando tiene mucho futuro. Creo que lo que ha pretendido es democratizar la filloa, esa verdadera golosina, y ponerla al alcance de todos. Concilia tradición y modernidad. Incluso me temo que más adelante las envasen en plástico, lo cual ya sería un pecado. A mi nunca me llegaban las filloas, quiero decir que nunca me veía saciado. Así que la máquina de Orlando, hay que registrarla en Patentes y Marcas. Más todavía: yo propongo que el próximo premio Príncipe de Asturias de la Ciencia y la Técnica se lo den a Orlando. Por ahí dan premios con menos méritos. Le diré a Rosa María que se compre la máquina. El lisco lo pongo yo, además del buen apetito.