El reportaje | De centrocampista a guardameta El centrocampista monfortino del Quiroga se puso en la portería en el partido ante el líder de la Regional Preferente, el Flavia, por expulsión y lesión de los guardametas del equipo
16 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Otro portero emerge a los 26 años en la comarca de Lemos. Se trata de Rubén Moure «Chubi», que el domingo protagonizó en Padrón contra el Flavia, líder de la Regional Preferente, la anécdota de la jornada. El centrocampista monfortino del Quiroga se puso bajo los palos, después de la expulsión del guardameta titular del equipo, José Antonio, en el minuto 15 de partido; y de la lesión de Alfredo, que en el minuto 55 vio como un contrario le rompía la nariz, teniendo que ser evacuado a un centro sanitario. En ese momento, llegó el gran dilema de Charlie. ¿A quién pongo de portero?, se preguntaría. Nadie parecía estar por la labor, y en ese momento apareció Chubi. «Alguien tenía que hacerlo, porque la portería no podía quedar vacía. Me animé, cogí los guantes y a defender el marco», apuntó el mediocampista. El jugador no estuvo sólo. Bien arropado por su defensa, también contó con la inestimable colaboración del guardameta titular, José Manuel, que se colocó detrás de la red y le fue dando las instrucciones pertinentes de cómo tenía que encarar cada acción. «Entré nervioso, pero Jose Manuel me tranquilizó. Me decía cuando tenía que aguantar, cómo salir o aguantar al ariete contrario. Las indicaciones fueron las correctas, porque neutralicé cinco balones, aunque sólo uno fue complicado», dijo Chubi. El centrocampista demostró ser un alumno aventajado en la portería, y salvo una recuperación milagrosa de Alfredo, tiene todas las papeletas para defender la portería del Quiroga el próximo domingo a domicilio ante el Iberia. Sólo le faltó una guinda al pastel, el no haber sacado un punto. El colegiado tuvo la culpa, ya que alargó demasiado el encuentro, y el tanto de los locales llegó en tiempo de descuento. Nada pudo hacer por evitarlo, pero Chubi se ganó el reconocimiento de su técnico, de sus compañeros y de su afición. Sin duda, demostró valentía y predisposición, además de lealtad a sus colores.