Los biólogos dicen que las incursiones de esta especie no suponen riesgo para las personas El animal atrapó a un par de gallinas durante su estancia en el tramo urbano del Cabe
10 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.«Se non se ve, non é moito de crer», dice Marcial Pombo, guarda de la Consellería de Medio Ambiente aludiendo a la sorpresa que se llevó al encontrarse el pasado domingo con un lobo en pleno tramo urbano del Cabe. Tras acudir al lugar a raíz del aviso que dio a la policía un vecino de la zona, el guarda estuvo vigilando al animal durante varias horas, mientras esperaba que unos compañeros trajesen material adecuado -dardos anestésicos y redes- para proceder a su captura. Pero la operación no fue necesaria, ya que el lobo acabó por abandonar el lugar y salir al campo abierto. En caso de haber sido capturado, habría sido enviado primeramente a un centro de recuperación de fauna salvaje, donde sería examinado para comprobar si padece alguna dolencia, y posteriormente sería liberado en el medio natural. Marcial Pombo no conoce ningún otro caso en el que un ejemplar de esta especie haya sido visto tan adentro del área urbana monfortina, pero cree que estas visitas no deben de ser tan excepcionales como puede parecer. «Hai cousa de cinco anos vin outro lobo no paso a nivel de Escouredo, ou polo menos a min pareceume que era un lobo. Seguramente teñen unha antiga zona de paso polo extremo da cidade e ás veces deben acercarse a buscar algo de comer», comenta. «Neste caso, o lobo talvez se meteu na cidade perseguindo a algún dos patos do río», añade. El caso es que encontró efectivamente algo que comer, ya que atrapó a un par de gallinas de una de las fincas de la zona. El seguimiento del ejemplar comenzó a primera hora de la tarde del domingo en una finca -llamada de la Venezolana -, de notables dimensiones y desprovista de maleza. Manuel Díaz, el vecino que avisó a la policía de la presencia del animal, acompañó a Marcial Pombo en esta tarea. «Acercábamonos a el pouco a pouco, cando non miraba para nós. Non se mostrou moi esquivo porque, a pesar de que se apartaba, non o facía con moita présa», explicaba el guarda. El lobo dio varias vueltas por la finca, hasta que acabó por abandonarla saltando la cerca. De allí pasó al sendero de pescadores que corre por la orilla del Cabe. Después de andar otro buen rato por esta zona, cuando el guarda y el vecino se aproximaron un poco más a él, huyó por el sendero en dirección al barrio de A Pinguela. Salió a la calle pasando por encima de un muro que bordea un pasadizo situado por detrás del edificio de la asociación Agora. Antes de perderse de vista fue embestido por un coche, pero al parecer no sufrió daños serios. Terminaba así una sorprendente estancia que había comenzado, según los vecinos, el jueves de la semana anterior.