Tentaciones en la cuesta de enero

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Reportaje | Una guía práctica para las rebajas La oficina municipal de información al consumidor pide que se racionalice el gasto ante el reclamo que suponen los descuentos

03 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

La Concejalía de Consumo del Ayuntamiento de Monforte hizo públicas una serie de recomendaciones ante el comienzo de la temporada de rebajas. Entre sus consejos, figura un llamamiento a la racionalización del gasto «frente a la demanda creada artificialmente por la avalancha publicitaria». Ante la saturación de ofertas, prosigue la nota, procede «practicar un consumo responsable, evitando compras innecesarias o compulsivas». Al margen de estas sugerencias, la concejalía quiere aclarar ante la opinión pública algunos pormenores de la reglamentación sobre las rebajas. En primer lugar, éstas durarán entre un mínimo de una semana y un máximo de dos meses, de acuerdo con la decisión del comerciante y los plazos establecidos por cada Comunidad autónoma. En el periodo elegido, podrán coincidir con otras modalidades de ofertas comerciales, como saldos, en los que se oferce a menor precio productos antiguos o deteriorados, y liquidaciones por cierre del negocio o cambio de actividad. No obstante, y según subrayan los servicios municipales de Consumo, «cada modalidad de venta debe estar claramente diferenciada para no inducir a engaño al consumidor». Por lo demás, los productos que se ofrecen en época de rebajas deben haber estado a la venta un mes como mínimo a un precio normal. En el etiquetado debe figurar el precio anterior y el rebajado, además de las características del producto, y si procede, su descripción técnica y las instrucciones de uso. Con respecto al periodo de garantía de las compras, es el mismo que antes de la rebaja, de dos años para los productos nuevos. Por otro lado, el comerciante está obligado a admitir tarjetas de crédito, sin ningún tipo de recargos, si las anuncia en el establecimiento igual que el resto del año. El Ayuntamiento invita a los clientes cuyas reclamaciones no sean atendidas por el comerciante a acudir a la oficina municipal de información al consumidor, cuyo teléfono de contacto es el 982 402 501. «La disminución del precio no puede suponer nunca una merma de la calidad, por lo que debemos conservar el comprobante de compra para disfrutar de los derecchos concedidos a los consumidores y efectuar reclamaciones si fuera necesario», señala el comunicado municipal.