La medida de un político

RAMÓN R.GUEZ VÁZQUEZ

LEMOS

LA TRIBUNA | O |

29 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LA RESPUESTA de un diputado en Cortes por el PP en el tema de los juicios en Monforte a un concejal y diputado autonómico por el PSOE en el sentido de que debe medirse antes de debatir con él, produce perplejidad y amargura por su punto de arrogancia. Se parece a aquel anuncio en televisión en el que entra un atún a la consulta del médico y le dice que quiere ser.., pongamos ahora político, y el galeno en medio de risas y desprecios por su aspecto le pregunta primero si fue al gimnasio y luego le dice que se tome «dos de éstas», mostrándole dos envases de la marca de conservas. Pero, ¿cuánta es y cómo se alcanza esa medida que permite subir al olimpo de los egregios discutidores?. A lo mejor el modelo a seguir es el del s.XIX cuando la Corte enviaba al conservador (nada que ver con el médico de las conservas) don Joaquín de Osma a pasear por las calles de Monforte con levita y sombrero de copa y los vecinos preguntaban quién era y a qué venía ese señor. Y es que la arrogancia, cuando sus señorías ya tienen internet en el escaño, llega a tal límite que estos guardianes de las esencias de la política, sobrados de enjundia, se permiten humillar a su contrincante político enviándolo a arreglar el almacenamiento de piraguas en los urinarios de un parque. Sencillamente fascinante