Los padres de Galdín están dispuestos «a ir a por todas», en defensa del «derecho de nuestros hijos a tener una educación de calidad», y así lo manifestaron en una asamblea celebrada ayer en el centro. Las primeras medidas son de cortesía y diálogo, solicitar hoy mismo una entrevista con la conselleira de Educación, Laura Sánchez Piñón, a quien además le remitirán el escrito en el que expresan sus demandas. Consideran que las suspensión temporal de las obras del pabellón deportivo es una medida de presión y acusan a la consellería de «utilizar a 94 niños como rehenes en su obcecación por mantener una promesa política a determinadas personas que constituyen una minoría de padres en su empeño por evitar que la reorganización educativa, tan necesaria en San Ciprián, se haga efectiva». La decisión de Educación la tildan de medida de presión «para obligarnos a rematricular a nuestros hijos en el Rivera Casás» y consideran que se vulneran los derechos de los escolares de Galdín. Los padres echaron mano además de unas declaraciones del presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, el pasado 11 de septiembre en las que abogaba por el «interés general atenuando los daños particulares y aseguraba que su prioridad no era abrir conflictos sino garantizar la calidad de la educación; pero la realidad es bien distinta: a los 94 alumnos del Ceip Galdín se les niega la posibilidad de cumplir los objetivos recogidos en el diseño curricular de Educación Física». Si la conselleira no los atiende, los padres están dispuestos a manifestarse e incluso a recurrir al Defensor do Menor e incluso a los juzgados.