Una minoría casi mayoritaria

LEMOS

Crónica | Manifestación contra contribuciones especiales en O Incio Once vecinos acudieron a una convocatoria para quejarse contra lo que consideran un abuso del Concello. El número de agentes del orden superaba al de asistentes

22 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

En un país en el que cada vez que hay una manifestación las cifras que ofrecen las diferentes partes no tienen nada que ver, lo ocurrido al mediodía de ayer en O Incio supone todo un hito. La protesta era por las contribuciones especiales que el Concello pretende cobrar por la segunda fase de la calle de circunvalación entre las carreteras de Ferrería y Bóveda. La Guardia Civil no ofreció cifras oficiales de los asistentes, seguramente al considerar que no era necesario, ya que los manifestantes fueron exactamente 11. El dato más revelador lo reflejó el comentario de uno de los miembros de la Benemérita cuando a mitad de recorrido de la manifestación -corto ya que la calle y el Concello apenas están separados por 200 metros- dijo «somos más agentes que manifestantes». En honor a la verdad hay que señalar que el incremento de agentes no fue sólo por la manifestación, sino que ayer fue la feria más grande del año en O Incio. A estas alturas de la crónica el lector podrá pensar que el acto fue un fracaso y quizá no le falte razón si del multitudinario grupo restamos a los dos ediles del BNG, el párroco y contestatario acérrimo del alcalde, y el elevado número de miembros de una sola familia. La segunda lectura, no menos real que la primera, es que las personas afectadas por la medida estaban casi todas en el acto y es que hablar de un barrio de O Incio no es como hacerlo de uno de una capital. Lo que sí es completamente veraz es que los afectados estaban claramente enfadados con el alcalde y así mientras el impulsor del acto, Luis Casanova, tildaba al regidor en repetidas ocasiones de manipulador y le invitaba a asomarse a una ventana del Concello para escuchar la protesta, otro vecino que inicialmente no quería hablar, luego no se cortó en definir a Ángel Camino como «un tirano que dice que las palabras se las lleva el viento». A todo esto, un dato relevante es que ayer se celebraba la feria más grande del año en Cruz do Incio y la actitud de los asistentes al mercado ante la protesta era digna de un estudio sociológico. Los turistas se frotaban los ojos antes el reducido grupo de gente que portaba la pancarta y mostraban su extrañeza por encontrar un grupo reivindicativo en un lugar que ellos pensaban que era únicamente un remanso de paz. Algunos lugareños que sólo estaban en la feria para disfrutar escapaban de los flases de las cámaras fotográficos y los objetivos de las de televisión: «corre nena que vamos sair no periódico e na tele sin ter nada que ver», afirmaba una azorada progenitora mientras su hija no perdía oportunidad de salir en el plano. Tampoco faltaron las preguntas de algún vecino despistado dispuesto a protestar si obtenía algún beneficio. «Eu tamén os axudo se me fan unha rúa por diante da casa, pero o que non quero e ter que pagar nada», dijo un avispado anciano. Lo cierto es que los vecinos afectados mostraron su malestar y ellos y las autoridades municipales seguro que dicen que el acto fue todo un éxito. Cada uno valorará lo ocurrido bajo un prisma distinto, en eso no se diferencian de las grandes manifestaciones.