Reportaje | Un legado literario casi desconocido Hace casi ochenta años que apareció «Los agros de Sureda», una obra narrativa de José Costa Figueiras ambientada en tierras chantadinas
20 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?n el 2006 se cumplirán ochenta años de la publicación de Los agros de Sureda , una novela hoy desconocida del periodista y escritor José Costa Figueira que ofrece la peculiaridad de estar ambientada en su mayor parte en tierras de Chantada. Sin tratarse de ninguna pieza de gran valor literario, el libro ofrece un notable interés al leerlo en la actualidad, por tratarse de una de las escasas obras narrativas de comienzos del siglo pasado en las que se refleja la vida de las poblaciones del sur lucense. La Sureda del título no es otra cosa que el nombre imaginario dado por el autor a Chantada. Todos los demás topónimos -de parroquias o de barrios de la villa- figuran sin alteraciones en la narración, que abarca las primeras décadas del siglo XX. El protagonista, Jesús Fraga de Soutariz, cuenta en primera persona su vida, que es la de un joven de la clase acomodada local. Tras pasar la infancia y la adolescencia en la villa natal, se marcha a estudiar el bachillerato a Ourense y después se muda a Madrid a hacer carrera, amparado por un influyente político paisano suyo. Pero decepcionado por la vida de la capital, decide volver a Sureda -o Chantada- y fundar una familia. La ideología del «retorno a la tierra» que impregna la obra parece muy acorde con los principios de regeneración moral y de vuelta a los valores tradicionales que propugnaba la dictadura de Primo de Rivera, el régimen imperante cuando fue escrita y publicada Los agros de Sureda . De hecho, Costa Figueiras dedicó su obra al político gallego José Calvo Sotelo, que por entonces desempeñaba el cargo de ministro de Hacienda y al que califica en el prólogo de «ilustre repúblico». La novela adolece de un estilo cargado de retórica y sentimentalismo que hoy resulta sumamente anticuado. La trama es casi inexistente y está lastrada a menudo por reflexiones de tipo social y político que parecen más propias de un artículo de prensa que de una novela, así como por algunas escenas muy poco verosímiles. Diálogos en gallego En este último aspecto destaca especialmente la peculiar «resurrección» que experimenta la prometida del protagonista, casi al final de la novela, cuando el joven regresa a la villa tras una larga ausencia y se encuentra con la novia recién fallecida. Curiosamente, aunque escrita en castellano, una gran parte de los diálogos de Los agros de Sureda están en gallego. En la obra se preciben por otra parte los prejuicios sociolingüisticos propios de la época: los personajes de clase alta se expresan entre ellos en castellano, pero hablan en gallego con las gentes del pueblo y con los criados. Pese a todos sus defectos, la lectura de la novela hoy sería sin duda de gran interés para los lectores de Chantada. Pero Los agros de Sureda no ha tenido una segunda edición y resulta bastante difícil encontrar un ejemplar.