Crónica | Denuncian la colocación de una grúa sin licencia Un vecino pasó la mañana sentado sobre el hormigón para parar una obra. El alcalde y el sargento de la policía se hicieron cargo del problema y se retiró la instalación
08 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Decenas de curiosos se agolpaban durante toda la jornada de ayer en la calle Calvo Sotelo de Sarria, en frente de la parada de los taxis. Los atascos en la circulación del tráfico contribuían a aumentar el caos. Y en el medio de todo aquel alboroto se descubre a dos hombres sentados sobre una instalación de hormigón aún fresco, con un cartel que decía «No hay licencia». Se trataba de un vecino de Sarria, José Ramón Gil, dueño de la pastelería situada al lado de la instalación, y de su hijo. Ambos protestaban por la colocación de una grúa para la que no se disponía de licencia. El denunciante se quejaba porque esta obra perjudicaría la imagen y el acceso a su pastelería, sobre todo en un mes como agosto, en que Sarria se llena de turistas. Por otra parte, la instalación ocupaba más de la mitad de la acera y una parte de la carretera, con lo que acentuaba las dificultades en el tráfico. Pero la odisea sobre la grúa de la discordia comenzaba temprano. A las nueve, la policía local ordenó la paralización de las obras de colocación de la grúa, por carecer de licencia. Sin embargo, se hizo caso omiso. José Ramón Gil presentó en el Concello dos escritos denunciando esta situación y decidió, junto a su hijo, sentarse sobre el hormigón todavía húmedo para que no se continuaran las obras. «¡De aquí no me mueve nadie hasta que no vea por escrito la ordenación del cese de las obras!», repetía el afectado. La Policía Local conseguía paralizar los trabajos poco después. Los curiosos apoyaban y animaban al denunciante y a su hijo y, entre todos, consiguieron que la tarde fuera un poco más amena y fácil de llevar en las horas de espera.