Reportaje | La ruta de invierno de los peregrinos es hoy una buena opción para el turismo Desde San Clodio hasta el pueblo de A Cuvela se puede realizar una ruta a pie de 14 kilómetros atravesando paisajes de la ribera del Sil y visitando algunos monumentos
12 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?l Camino Sur a Santiago o Camino de Invierno es una de las rutas jacobeas menos conocidas, pero al mismo tiempo, de las más hermosas . Los peregrinos utilizaban este camino durante los crudos meses del invierno, evitando transitar por el tradicional Camino Francés a través de de las cumbres y valles del Cebreiro, por tener un clima mucho más riguroso que en el cálido valle de Ribas del Sil. El inicio de la ruta parte de San Clodio, capital del municipio de Ribas de Sil, lugar de confluencia de los caminos jacobeos procedentes de Castro Caldelas y de Montefurado. Este último pasaba por Quiroga para entrar en San Clodio por el puente viejo, también llamado Ponte de Ferro, con destino al cenobio de San Clodio. De este antiguo monasterio, también llamado Abadía de San Clodio, quedan algunos restos entre los que destaca una gran portada en mampostería. Fue fundada hace unos mil años y su parcial destrucción se debe, además del paso del tiempo, a que fue asaltada y quemada por los franceses. A su lado se encuentra adosada la iglesia románica de San Clodio, datada en la primera mitad del siglo XII. De su edificación primitiva conserva el ábside y la puerta norte de la nave. Destacar la torre de la abadía al lado del ábside de la iglesia, de planta cuadrada y con puertas de arco de medio punto. De ella se cuenta que la Inquisición, en una de sus celdas, aplicaba a los presos la tortura de la gotera. Destacan en el lugar el puente de hierro sobre el río Sil, construido según los planos del técnico Pelayo Mancebo en el año 1893, además del Pazo de Batanero, a las afueras de San Clodio, un edifico de estilo colonial con amplios jardines construido por Manuel Batanero y Flórez. El camino atraviesa el pueblo de San Clodio, pasa por San Román y sale al vial que conduce a Rairos. Giramos a la derecha en dirección a esta última localidad a la que se llega tras recorrer tres kilómetros. En Rairos hay que desviarse a la izquierda por la carretera que conduce a Torbeo, caminar 300 metros por este vial y girar a la derecha por un camino que va a Nogueira, a 200 metros. El siguiente tramo de 2 kilómetros, transcurre por la carretera N-120 hasta llegar a un desvío señalizado, a la izquierda de la carretera, para Castro de Abaixo, al que se llega después de recorrer 700 metros. Nada más atravesar la aldea de Castro de Abaixo aparece una bifurcación, hay que tomar el camino de la izquierda. 600 metros después, la senda da un giro a la derecha, bordeando una explotación minera romana, y comienza con un suave ascenso. Seguidamente entramos en un espeso bosque de castaños, pasamos por la aldea abandonada de Souto y a continuación el camino empieza a serpentear hasta llegar a Moreiras de Abaixo. Seguimos ascendiendo entre castaños hasta la aldea de San Lourenzo que se encuentra a 1,5 kilómetros de Moreiras. El camino se convierte en asfalto y hay que caminar por la carretera durante 1,6 kilómetros para llegar a Torbeo, en donde es visita obligada su iglesia románica de Santa María de Torbeo, de finales del siglo XII. En sus proximidades está el Pazo de Casanova, conocido popularmente como Pazo das Cubanas, del siglo XVIII. Un personaje muy popular de Torbeo fue Filomena Arias (1865-1938) conocida popularmente como la Bruja de Torbeo. Tenía el don de curar y ser visionaria, actividades que practicó en vida adquiriendo gran fama como curandera y adivina. Venían gentes de toda Galicia, Castilla y el norte de Portugal en busca de sus remedios. A partir de Torbeo, la ruta inicia un vertiginoso descenso por un camino empedrado. Las vistas que se dominan sobre el meandro que forma el río Sil, a su paso por A Cubela, son impresionantes. A mitad de recorrido se encuentra la Pena Tallada, un formidable peñasco horadado por la mano del hombre para permitir el paso de carruajes y ganado. Sólo nos resta un kilómetro de camino, serpenteando por la ladera, para entrar en la pintoresca aldea de A Cubela, asentada en una pequeña loma a modo de mirador y desde la que se contemplan unas admirables vistas del cañón del río Sil. La longitud de la ruta es de 14,2 kilómetros con una dificultad media.