PUNTO DE VISTA | O |
02 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EL San Juan de este año ha resultado ser magnífico, existiendo unanimidad entre los sarrianos en que ha sido de las mejores patronales que se recuerdan. El único reproche que puede hacerse es el envoltorio del afán del protagonismo, del culto al yo y de los codazos por aparecer en las fotografías, que ha convertido a un descafeinado líder político en sus horas más bajas en la hiperbólica estrella de los prolegómenos de una buena corrida de toros, y ello ante la rechifla generalizada de un público que estupefacto contemplaba como un espécimen no ataviado con traje de luces se convertía en la estrella más fugaz y menos vistosa del espectáculo. En verdad que la resaca festiva se ha visto engrandecida con la electoral. Así, dejando al margen análisis acerca del marco político autonómico por contar este medio con un plantel de magníficos comentaristas, hemos de mentar o traer a colación la peculiar situación en que queda el poder político en Sarria. Resulta que el señor alcalde no es del Partido Popular, pero actúa cual marioneta cuyos hilos son movidos ¡cómo no! por el citado de personaje torero sin vestir traje de luces; que el alcalde no se ha mudado al PP pero que ahora no es el mejor momento para hacerlo, como si se le hubiere pasado el arroz; que el alcalde de no se supo manejar, a pesar de algunas comidas y cenas con un primer espada de la política gallega, careciendo ahora de burladero en que refugiarse; que el alcalde, muy a nuestro pesar, es falto de carácter para afrontar tan peculiar situación y que el muñidor de las supuestas gestiones ante entes administrativos, por cierto que muchas menos de las que se autoarroga, perdió fuerza cual astado sometido a la tortura de tercios. Mientras el PSOE muerto de risa a la expectativa del 2007 y viendo los toros desde la barrera.