PUNTO DE VISTA | O |
21 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.HABLEMOS, PUES de política. Y dejemos constancia de que a medida que se acerca el día D del inicio de la campaña electoral -lo cual es ciertamente un decir ya que los contendientes se han lanzado directamente a la búsqueda del voto con numerosos actos desde que se anunció la convocatoria adelantándose de facto los días de la propaganda- la efervescencia y el apasionamiento se evidencian de forma tan palmaria que de la sensación de que subyace algo que detonará el 19-J. Circunscribiéndonos al caso de Sarria y su comarca resulta que el BNG parece estar acomplejado, que el PSOE atisba un horizonte de poder y que el PP está acorralado. La simple lectura de las encuestas publicadas, la última la de La Voz de Galicia ayer mismo, hacen prever una enconada lucha hasta por el último voto. Pero para luchas fratricidas las que se producen en el seno del PP. No hay reunión en la que no se pongan de manifiesto discrepancias muy pero que muy fuertes. Quizás las expectativa hipotética de la pérdida de poder ponga nervioso a más de uno. La situación puede debilitar mucho al partido de la derecha y favorecer al PSOE desde el momento en que esté aparece como más cohexionado y aún a pesar de que su líder parece un hombre sin sangre, sin carisma. La difusión por el líder pepero, incluso mediando alguna comida, de que será arropada la candidatura por las huestes de Inga no es más que un subterfugio para ocultar la delicada situación de los unos y los otros. Las siglas independientes han sido mandadas a la porra hasta por su ideólogo, no son más que una mini piña por fuerza agrupada para mantener los restos del poder del imperio y que se arropa llevando a cabo una mera actuación propagandística desde el Ayuntamiento. Al día de hoy al PP el apoyo que le pueda prestar Inga ha de serle más testimonial que efectivo e incluso diríamos que ha de restarle más que sumarle.