La Xunta insta al CCU a modificar sus señales exteriores para evitar daños

La Voz LA VOZ | MONFORTE

LEMOS

Las banderolas deberían situarse a más dos metros de altura para ajustarse a la normativa Una opción consiste en bajarlas para que se puedan detectar por los bastones de los invidentes

11 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El servicio de Equipamientos e Promoción da Accesibilidade respondió a una reclamación formulada por el invidente Pablo Rodríguez Vázquez instando al Centro Comercial Urbano (CCU) de Monforte a que corrija de algún modo la colocación de sus indicadores exteriores. Según este departamento de la Xunta, dependiente de la Consellería de Familia, Xuventude, Deporte e Voluntariado, los carteles colocados por la asociación de comerciantes constituyen un riesgo para los viandantes, al invadir la vía pública sin tener en cuenta las normas de seguridad que marca la ley. La respuesta remitida al invidente monfortino advierte sobre la necesidad de equiparar la instalación de las banderolas, que ahora están situadas a distintas alturas, según la disponibilidad de fachada de cada establecimiento. En todo caso, el servicio de Equipamientos e Promoción da Accesibilidade concluye que el anclaje actual de estas señales debe modificarse porque «pode ocasionar a colisión das persoas co propio elemento, sobre todo persoas con deficiencias visuais e en situación de escuridade ou de distracción». Las señales en cuestión, prosigue, «teñen unha dimensión aproximada de voo de 25 centímetros, e dicir, invaden a vía pública nesta lonxitude, o que pode limitar o longo do vial e provocar choques dos peóns coa devandita bandeirola». La normativa Con la ley en la mano, este departamento de la Xunta advierte a la asociación de comerciantes de que lo razonable sería colocar este tipo de elementos exteriores a una altura mínima de dos metros. Admite, no obstante, cierta «falta de regulación expresa para elementos adosados a paredes exteriores», por lo que sugiere una segunda posibilidad admitida por la normativa vigente. La alternativa sería, en este caso, aplicar el artículo que establece que «os elementos pegados ás paredes que se sitúen en itinerarios adaptados ou practicables, cando voen máis de 0,15 metros e se atopen a unha altura inferior a 2,20 metros, deberán contar cun elemento fixo perimetral na súa proxección a unha altura de 0,15 metros do chan, para permitir a detección por invidentes». La Comisión Técnica de Accesibilidad concluye, por lo tanto, que es viable reinstalar las banderolas a más de dos metros de altura o, en caso contrario, colocarlas a ras de la acera para que los invidentes las puedan detectar. Recomienda, en última instancia, otra solución consistente «na colocación adosada ás paredes, sen voo, ou ben de menos de 15 centímetros». La anchura de las señales actuales casi duplica la que propone la Xunta.