TRIBUNA | O |
30 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.BIEN ha estado el acto protocolario de la colocación de la primera piedra de circunvalación de la villa de Sarria o, si se quiere, de la primera fase de la fase primera de la futura comunicación por autovía entre Nadela y Monforte de Lemos. Resulta evidente que para que las cosas lleguen a su fin primero han de tener un principio, como también lo es que si no se materializan, pasan luego al baúl de los recuerdos. Y es que hay provisionalidades que se convierten en algo definitivo. Es de esperar que a medio plazo, el casco urbano de Sarria se vea liberado de la pesada y conflictiva carga que supone soportar a diario el tránsito de doce mil vehículos, muchos de ellos pesados, por el peligroso cruce de la Avenida. Como es de desear -que no de esperar- que las promesas de los políticos que detentan el poder en Galicia se conviertan en una realidad y que lo que ahora empieza no sea más que el preludio de la construcción de la dichosa autovía. Ahora bien, la simple lectura de los anuncios publicitarios de estos días -a doble página incluso en ABC - y en los que se plasma el recorrido de sesenta y seis kilómetros que con ida y vuelta realiza a diario el autor, se obtiene una conclusión preocupante: es la primera piedra de un corredor que unirá Monforte de Lemos con la autovía A6 -ésta sí es una autovía- en Nadela. De la propia propaganda institucional referida se obtiene un dato revelador: el importe de las expropiaciones ronda el diez por ciento de la inversión, es decir, que resulta insignificante, y en todo caso, ha de ser inferior al sobrecoste de la ejecución en dos fases. El tiempo dará y quitará razones y dejará claro si los promotores de las plataformas son unos vulgares pelagatos o si algunos políticos son unos auténticos bellacos. Y el pueblo juzgará.