Terra adentro Un vendedor hizo negocio????por???primera vez con raciones de chorizo y queso en la feria de Sober
21 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Todos estamos aconstumbrados a pensar que el vino oscurece el pensamiento y nubla la posibilidad de las ideas brillantes. Pero no siempre es así. Al menos el Amandi debe tener excelentes propiedades para agilizar el entendimiento, porque un empresario se dio cuenta este año de algo que parece bien sencillo pero nadie había reparado en ello. El vino caldea en exceso las cabezas porque no hay nada para picar. Pues bien, un avispado empresario que vente quesos y embutios en las ferias de Sober puso a la venta este año raciones de estas viandas en la feria del vino. Y se cansó de vender, porque el vino necesita compañía. Y sino que se lo digan a una monfortina que fue sorprendida conduciendo una furgoneta con 0,91 gramos de alcohol, y a otro hombre de Quiroga que recibirá otro regalito de la DGT por soplar hasta 0,94. Una feria de sorpresas La de Sober fue este año una feria de sorpresas, y no lo digo sólo por el primer pregón leído a través de internet. Porque eso ya se venía venir. El que vive como un marqués no va a dejar de hacerlo por culpa de un pregón más o menos. Me refiero a la nueva filosofía de la alcaldesa y máxima organizadora del evento, que prescindió mayormente de los alcaldes. Raquel Arias tenía en el palco al alcalde de Chantada y al de Pantón. Y nada más. Ya se sabe que eso de ir a todos los entierros, cavodanos y ferias para devolver el favor, está pasado de moda. Que cada cual entierre a los suyos y que cada cual celebre sus ferias. Eso es lo que piensan las nuevas generaciones, aunque los mayores insisten en visitar todas las iglesias y capillas que sea posible. Vean sino lo que hizo el alcalde de Friol. Antonio Muiña , que como es de las viejas generaciones, se llevó a la feria del queso a nada menos que 30 alcaldes. Del PP claro. ¡Dios mío! ¡Cuantos alcaldes hay en esta provincia y cuantas ganas de queso! Pero si eso ya no se lleva. Si ahora los jóvenes se van de vinitos a su rollo y no quieren palcos ni funerales.