LA TRIBUNA | O |
21 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LLEGA EL momento en que nuestros representantes políticos en el Ayuntamiento de Monforte discuten las bases de una residencia de ancianos. Hablando de bases, partimos en la provincia con un 30% de personas con más de 65 años y un estado llamado social o de bienestar a la cola de Europa en gasto. Esta situación ya conocida en todo el arco ideológico se intenta paliar con la entrega de terreno público (caso Morín) o con su recalificación urbanística (caso Chacinera) para mayor gloria y beneficio de una empresa privada. Una administración autonómica apática por la nula contestación social se dedica a repartir dinero público a todo bicho viviente cuyo nombre acabe en S.L. (sociedad limitada). Ya estoy viendo las salas de espera de estas residencias: Antonio De la Dehesa Rica, es pensionista S.L, «pase por esta puerta, por favor». «Juan Español, vaya rellenando este papel, ¿trae zapatillas de casa?». Es en la sala de plenos del ayuntamiento donde queremos rememorar aquel pleno de investidura sofocante, sin insultos, donde militantes y simpatizantes de todos los partidos vayan a oir a nuestros represetantes justificar una entrega a cambio de nada, de no saber cuántas plazas serán asequibles a todos los pensionistas y cuál es el precio a pagar en plazas de pago porque la Xunta no asume su construcción. Algunos vecinos, esta es nuestra esperanza, no dejarán que se hable de porcentajes ni de repartos pasteleros y pedirán que todas las plazas de las residencias de ancianos sean de titularidad pública.