La cofradía de Jesús Nazareno y la Virgen Dolorosa cumple cinco años esta Semana Santa Unos cien cofrades encapuchados recorrerán de nuevo el viernes las calles de Chantada
21 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?ás de un centenar de personas desfilarán encapuchados este viernes por las calles de Chantada en la procesión dos Caladiños. Cualquier recién llegado que los vea a ellos y al gentío que echa a la calle para verlos pasar podría pensar que las procesiones religiosas son un Chantada una tradición arraigada. Y sin embargo, esta procesion sólo tiene cinco años. De la intendencia de la comitiva religiosa se encarga la cofradía de Jesús Nazareno y la Virgen Dolorosa, que son las dos imágenes que llevan los costaleros del Viernes Santo chantadino. «La idea surgió dentro de una pandilla de amigos, y en unos pocos días, sin apenas tiempo, lo organizamos todo», cuenta Francisco García, cofrade desde el principio y directivo desde hace cuatro años de una agrupación presidida por Ana Lima. A ellos les tocó poner en marcha una estructura de la que apenas sabían nada, en un lugar en el que hacía décadas que no había procesiones de Semana Santa. Las fotografías de otras procesiones les valieron para confeccionar los trajes y para fabricar las andas de madera con las que transportar los pasos. Todo contrarreloj. La más accidentada Aquella primera procesión, la del año 2000, fue también la más accidentada. Por las prisas y por las inclemencias del tiempo. Con los cofrades ya vestidos y todo listo para que empezase el recorrido empezó a diluviar en Chantada. «Todo el mundo estaba muy preocupado -recuerda ahora Francisco García-, pero el cura nos dijo que no nos preocupásemos y que adelante». La procesión salió aquel año y saldrá durante mucho tiempo, si de los actuales cofrades dependiese. Esta agrupación tiene en la actualidad alrededor de 150 socios. Alrededor de cien de ellos participan en el desfile activamente -con túnica granate para los hombres, azul para las mujeres y capirote blanco para todos-. Los otros colaboran con una aportación anual de diez euros, veinte en el caso de las familias asociadas en grupo. Ahora todo va más rodado que hace cinco años. Ya no ocurre lo de aquella primera vez, cuando a las mujeres les daba la madrugada cosiendo los trajes. Hoy la cofradía ya envía a los nuevos costaleros a costureras preparadas para hacerles los trajes y el Ayuntamiento colabora con subvenciones y con la cesión del mercado ganadero para los ensayos en los que los novatos se familiarizan con la técnica de los pasos desde un mes antes del Viernes Santo. Francisco García dice que a los promotores de la iniciativa les interesaba únicamente el matiz religioso. «Se puede pensar que una procesión religiosa en Semana Santa puede ser un reclamo turístico, pero yo personalmente participo en esto porque soy creyente, y nada más», dice.