PUNTO DE VISTA | O |
12 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.DESDE QUE se ha formulado pública denuncia por el PSOE sarriano acerca del no respeto de la lista de espera para acceder a una plaza en la residencia de ancianos Nuestra Señora del Carmen, ha pasado ya un tiempo suficiente para abordar la cuestión. La realidad es que carecemos de elementos de juicio para opinar si la razón asiste a los socialistas o a los contradictorios populares, si bien, y dado el silencio de los últimos días, nos da la sensación de que el asunto quedará como un enfrentamiento más entre los políticos locales y sin que los ciudadanos sepamos a ciencia cierta qué es lo que tiene de real la denuncia Ahora bien, conviene partir de la base de que la lista de espera -de existir- tampoco debe de ser inalterable, y ello puesto que en cada momento han de tenerse en cuenta las concretas circunstancias de cada caso. Es decir y a modo de ejemplo, no sería justificable una alteración de la lista entre dos personas en idénticas circunstancias ni por cuestiones dinerarias, pero sí, y mucho, cuando una persona se encuentre totalmente desamparada, en delicado estado de salud, sin medios dinerarios y sin familiares que puedan afrontar la situación. Cuestión aparte es que exista un mecanismo de control de la lista de espera, que todos los aspirantes al ingreso sean tratados igual y que el patronato actúe con transparencia. Y como resulta que el líder de la derecha local entra al trapo con suma facilidad -la prudencia dialéctica no es el fuerte de su escasa capacidad para la oratoria- parece ser que, luego de queja formal, existe un documento, obtenido a medio de la intervención de un jurista y acreditativo de la inexistencia de lista de espera a la fecha del polémico ingreso. En todo caso, mejor nos iría a todos si los diecisiete ediles fueran pensando en la construcción de un nuevo geriátrico.