Larga caminata en torno a Vilasouto

C. Rueda | F. Albo MONFORTE

LEMOS

CARLOS RUEDA

Una ruta de senderismo de más de once kilómetros bordea el embalse de O Incio El itinerario ofrece variados atractivos de carácter paisajístico e histórico

05 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?n torno al embalse del Vilasouto, en el municipio de O Incio, existe una ruta de senderismo de considerable longitud, que se caracteriza por una amplia diversidad de atractivos de carácter paisajístico, etnográfico y arqueológico. El recorrido tiene su inicio en las inmediaciones del hotel construido en tiempos recientes junto al embalse. Hay que comenzar por bordear esta masa de agua caminando por la carretera que va hasta la aldea de Villarreguengo, a la que se llega tras andar unos 800 metros. La localidad conserva vestigios de arquitectura tradicional y una de sus antiguas viviendas, llamada Casa do Cabazo, sirve hoy como hospedaje de turismo rural. Del centro de la aldea parte una pista por la que continúa el itinerario. Después de andar otros 500 metros, hay que desviarse por un camino de tierra. A medida que se avanza por él aparecen diversos desvíos, todos señalizados, y que hay que ignorar. A partir del kilómetro 2,5 el camino toma una ligera pendiente, pero llanea un poco más adelante. El sendero atraviesa un reducido bosque de robles y se dirige hacia el lugar de Pena Grande, situado unos 400 metros más adelante, para llegar al cual hay que remontar una cuesta un tanto empinada, pero corta y llevadera. El roquedal de Pena Grande está a unos diez metros del camino y desde él se puede disfrutar de unas buenas vistas del embalse y de las aldeas de Lebaste y Mosteiró. En este punto el camino se bifurca. El ramal de la izquierda era un antiguo camino real, conocido también como camino de la vena, un nombre relacionado con el transporte del mineral de hierro que se realizaba antaño entre las minas de A Veneira de Roques y la ferrería de Penacova, en Bóveda. Hay que seguir el camino de la derecha, que experimenta un suave ascenso al bordear el pico de Eirexalba. Un par de cientos de metros más adelante, el camino empieza a descender hasta empalmar con la carretera que lleva al pueblo de Novelín. Ruinas de un castro Unos 200 metros antes de llegar al cruce, la ruta pasa junto al castro de Cortellas, un asentamiento prehistórico de forma semicircular, que consta de dos recintos situados a diferentes niveles y unos muros defensivos de hasta seis metros de altura. El recinto exterior está rematado por un foso de unos seis metros de anchura. Al llegar al cruce de la carretera de Novelín, ya se han recorrido cinco kilómetros de ruta. Ahora hay que torcer a la derecha y caminar por el asfalto unos 150 metros, hasta salir al vial que lleva a Cruz do Incio. Después es preciso desviarse a la derecha y dirigirse a la aldea de Cortellas, ubicada a unos 400 metros. Allí hay que tomar otro desvío, ahora a la izquierda, y seguir andando hasta el lugar de Covo, que está 500 metros más adelante y en el que es necesario tomar el primer camino que aparece a la izquierda, a la altura del lavadero público. Tras andar otros 800 metros, se sale a la carretera que une Laiosa y Cruz do Incio. Hay que caminar por ella a lo largo de 300 metros hasta la entrada de una curva, donde aparece a la derecha un camino de tierra por el que sigue el recorrido. Unos 700 metros más adelante, hay que tomar otro desvío a la derecha para subir por la ladera del Monte Agudo hasta llegar a su cumbre, que está a 800 metros del cruce. Allí se puede hacer un alto y observar el panorama del embalse y los pueblos que lo rodean: Eirexalba, Covo, Cortillas, Vilarreguengo y Cruz do Incio. Pazo e iglesias Al bajar del monte hay que desviarse por la primera pista que surge a la derecha y caminar por ella un kilómetro, hasta salir a la carretera que lleva a Vilasouto y Eirexalba. Enfrente hay una pista asfaltada por la que se accede a la aldea de Belesar, donde está el pazo de la familia Gasset, con una impresionante solaina apoyada en siete columnas. Para continuar hay que torcer a la derecha hacia el embalse, al que se llega tras andar otros 700 metros. Al cabo de otro kilómetro aparece la iglesia de San Mamede de Vilasouto, de origen románico, pero reconstruida en diversas épocas. Junto a la aldea está también la nueva iglesia parroquial, construida de acuerdo con patrones tradicionales. En este lugar ha sido habilitada un área de esparcimiento. Retornando al último desvío y siguiendo por la carretera que bordea el embalse otros dos kilómetros, se llega al punto de partida, en Eirexalba.