La plaza está en obras desde el mes de abril, nada menos que un año después de que se firmase el convenio Ayuntamiento-Xunta que permitió financiar el proyecto. Tanto retraso se debió, a las muchas vueltas que el Ayuntamiento le dio a la posibilidad de construir un aparcamiento subterráneo debajo de la nueva plazuela. Tras muchos meses y algunos costosos estudios de viabilidad, el párking fue descartado. En su lugar, y para no defraudar las expectativas de comerciantes y vecinos, los responsables municipales encargaron el plan de tráfico que ahora está a punto de ser aplicado con el objetivo de que no se note tanto la pérdida de plazas de estacionamiento de coches derivada de la reforma. Pero las dudas municipales sobre el aparcamiento subterráneo no son las únicas responsables de que el proyecto se esté acercando peligrosamente a su plazo máximo de ejecución. La empresa constructora había prometido en el concurso de ajudicación del proyecto que lo tendría todo terminado en cinco meses. Ya van ocho.