Vuelta atrás en la Ribeira Sacra

Luis Díaz
Luis Díaz MONFORTE

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

Crónica | Amandi reivindica su primacía El resurgir de los planteamientos localistas preocupa a las grandes bodegas tanto o más que la grave crisis que se desató en el consejo regulador de la denominación de origen

25 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Aunque nunca llegó a presentarse una propuesta formal, la posible supresión de las subzonas de Ribeira Sacra salió a la palestra en más de una reunión del consejo regulador antes de la crisis que ha distanciado al presidente, José Manuel Rodríguez, de sus compañeros de candidatura. En los últimos dos años, algunos vocales han denunciado insistentemente el desfase de la división geográfica con la que se trató de contentar a los bodegueros de Amandi en el arranque de la denominación de origen. Frente a este planteamiento, que propugna vender Ribeira Sacra por encima de cualquier otra consideración, en Sober acaban de poner en marcha una asociación que defiende exclusivamente los intereses locales. Por su parte, un nuevo colectivo de Adegueiros e Transformadores do Miño trabaja en Chantada en el diseño de una marca que distinguirá «a mayores» el producto de los socios. La división en las subzonas de Chantada, Quiroga-Bibei, Ribeiras do Miño, Ribeiras do Sil-Ourense y Amandi permitió a los bodegueros de Sober disfrutar de una contraetiqueta distintiva, añadida a la que identifica a la denominación de origen, que ahora les sabe a poco. Fue el precio que pusieron para embarcarse en una denominación de origen con otras zonas productoras donde el precio de los vinos a granel ya era sensiblemente inferior por aquel entonces. Las subzonas constituyeron un sistema funcional, pero no exento de contradicciones. Vilachá de Salvadur, que comparte con Amandi las características del Sil, fue incluida en el cajón de sastre de Quiroga-Bibei, mientras la etiqueta de Ribeiras do Sil amparaba la producción de municipios de vocación vitivinícola tan cuestionable como Nogueira de Ramuín. Desde el punto de vista de algunas bodegas, consolidada la etiqueta Ribeira Sacra carece de sentido marear a los consumidores manteniendo pequeños reinos de Taifas cuya existencia pueda ser utilizada para devaluar el producto de los vecinos. Sus razones son poderosas: ni Amandi es la subzona que produce más uva actualmente, ni se llevaría la palma en un ránquing de los premios de la denominación de origen en las catas oficiales del consejo regulador y de la Xunta. Las mismas pegas En Amandi, por el contrario, las pegas que surgieron en el arranque de Ribeira Sacra, lejos de desaparecer, han resurgido con fuerza y la Asociación de Adegueiros reclamará un sello diferenciador de sus vinos también en la parte frontal de las botellas. El precio de otras zonas es el mismo, pero ni el coste de la materia prima ni la calidad final puede equipararse, argumentan en Sober. Mientras tanto, en Chantada el presidente de la Asociación de Adegueiros e Transformadores do Miño quita hierro a la proliferación de nuevos colectivos, que coindice con la guerra abierta en el consejo regulador. «No hablamos de una marca para competir con Ribeira Sacra, sino para embotellar conjuntamente, que es una de las salidas de las pequeñas bodegas para ser competitivas», precisa. Desaparecida la Asociación de Adegueiros da Ribeira Sacra, que presidía Fernando González, hay destacados bodegueros que ven con tanta o más preocupación el resurgir de los localismos que las desavenencias entre el presidente y los vocales del consejo. «Las personas pasan, hoy están en un cargo y mañana no. Pero si todos estos años no sirvieron para ver los problemas en común, mal asunto», se lamenta uno de los pioneros de la denominación.