El llamado acceso centro a Galicia perdió el tren de las infraestructuras cuando el Gobierno central se decidió por las entradas norte y sur para las primeras autovías. Tras aquel jarro de agua fría, fue la delegación monfortina de la Confederación de Empresarios de Lugo la primera en reclamar de nuevo la autovía el 21 de octubre de 1999. Los políticos fueron convirtiendo esta reivindicación en promesa electoral. Primero fue el PSOE, en la campaña de las generales del 2000. El 7 de octubre octubre de ese mismo año, el entonces alcalde de Monforte, Nazario Pin (PP), y el de Quiroga anunciaron que pedirían la autovía al ministro Álvarez Cascos. Ya el 2 de marzo del 2004, en plena campaña del 14-M, Fomento ponía la primera piedra de las obras del tercer carril. El ministerio alegaba que el tráfico de la N-120 (8.000 vehículso diarios según los ayuntamientos), no necesitaba más.