?avier Álvarez descargó su responsabilidad sobre el negocio en el encargado, Alfredo López, que estaba citado como testigo y no compareció. Insistió en que éste había firmado un contrato en el que se responsabilizaba no sólo del funcionamiento del local, sino también ante la justicia Reconoció, sin embargo, que le prestaba dinero a Claudia Milena, con la que reconoció que mantuvo una relación sentimental, aunque puntualizó que seguía teniendo su casa y esposa, y que sólo se acostaba con Claudia de vez en cuando. Admitió que ese dinero era para que las chicas pudieran venir a trabajar a España. «Ellas -dijo- me lo devolvían como podían y yo no les decía que se prostituyeran». El Alemán admitió también que en su negocio tenía establecidas unas normas de horarios de entrada y de salida y que quienes no los cumplían las sancionaban y si no querían pagar la multa les decía que se marcharan porque había siempre chicas esperando para ocupar su puesto. Javier Álvarez negó que hubiera viajado a Madrid a buscar a las chicas, cuando varias de ellas así lo declararon. Dijo que no sabía quien era Marta ni la razón por la que ella tenía una foto suya, que les enseñaba a las colombianas para que lo reconocieran en el aeropuerto. Insistió en que en que jamás había viajado a Colombia. Reiteró, eso sí, que por su negocio de coches iba frecuentemente a Alemania y que a su regreso solía invitar a las chicas a comer. «Les hacía regalos y las invitaba a comer churrasco y cosas buenas». El Alemán no tuvo reparo en asegurar al tribunal que un guardia civil, al que identificó como Armando, les había prometido a las chicas que si lo denunciaban les legalizaría su situación en España. «Escuché en el cuartel de Sarria -llegó a decir- las amenazas y coacciones de Armando a las chicas». Javier Álvarez fue condenado en otra ocasión por unas declaraciones similares efectuadas contra el mismo guardia. Claudia Milena se limitó a declarar que era la cocinera del Apocalipsis y que ni siquiera sabía si se ejercía la prostitución en el local. También negó que amenazara a las chicas, después de que presentaran la denuncia. Descargó la responsabilidad en el camarero Alfredo.