Una misa accidentada

Luis Díaz
Luis Díaz MONFORTE

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

Crónica | La situación del patrimonio en Monforte Parte del revestimiento de una pared de la iglesia de San Vicente se desplomó el día de la Patrona mientras los fieles participaban en la procesión por la zona monumental

16 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La iglesia de San Vicente no está para fiestas. El pasado domingo, mientras los devotos de la Virgen de Montserrat escoltaban a la patrona en procesión por el conjunto monumental, parte del revestimiento de uno de los muros se vino abajo en el interior del templo. Casi nadie se enteró del incidente, salvo unos pocos rezagados que confundieron el estrépito con el eco de una bomba de palenque. «Ao caer o escombro sobre o piso de madeira o ruído foi moi aparatoso e sentiuse dende fóra. Menos mal que non quedaba xente na igrexa, porque na misa non se entraba», dice uno de los vecinos que se percataron del desplome, que dejó un manto de cal a los pies del retablo de San Blas. A estas alturas, al párroco de San Vicente, César Carnero, este tipo de situaciones le resultan familiares. «Desgraciadamente as caídas do revoque son habituais, o que pasa é que case nunca coinciden coas celebracións relixiosas e a xente non se decata». Según explica, en las condiciones en las que está la iglesia cualquier variación de temperatura motiva el desprendimiento de pedazos de la cal que recubre los muros interiores. El abarrote de la iglesia el día de la Patrona, pudo facilitar el pasado domingo la caída de parte del revestimiento. Susto mayúsculo Aunque el tipo de materiales que se desgajan de las paredes no resulta demasiado peligroso, César Carnero admite que el susto habría sido mayúsculo de haberse producido el desplome en medio de la misa del 15 de agosto. Detrás de los desprendimientos, que dejan entrever las pinturas del siglo XVI existentes en el ábside, están las filtraciones de humedad que propició durante años el lamentable estado de la cubierta del templo. Las obras de reposición de la techumbre, financiadas por la Xunta como contrapartida a la cesión de dependencias eclesiásticas al parador de turismo, están prácticamente terminadas y antes de septiembre serán ultimados los retoques pendientes. El siguiente paso, explica César Carnero, consistirá en solicitar una actuacion similar en los muros de la iglesia. «Fai falta unha recuperación integral, pero hai que ir paso a paso. Primeiro foi a cuberta e haberá que intervir na carpintería e nos muros antes de restaurar o retablo», afirma el párroco de San Vicente. Una parte de las reformas será costeada por la propia comunidad religiosa.