Crónica | Fuego en los montes El incendio de Quiroga fue provocado de la manera más peligrosa para el pueblo de Bendollo. Ardieron 70 hectáreas, pero pudo haber sido mucho peor
31 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?En poucos minutos planchou toda a ladeira e cando chegaron as primeiras motobombas o lume xa estaba a cinco metros das casas». Así describía ayer el integrante de una brigada forestal los primeros momentos del incendio que el viernes por la tarde hizo escapar de sus casas a los vecinos de la aldea quiroguesa de Bendollo. El fuego seguía ardiendo ayer por la tarde, pero los servicios de extinción lo daban por controlado desde las cinco de la mañana. Todo empezó a las ocho menos cuarto de la tarde del viernes. A esa hora llegó el primer aviso a la oficina de la Consellería de Medio Ambiente en Monforte: había fuego en Sequeiros, un pueblo de Quiroga situado en una de las laderas que dan al río Sil y a la carretera N-120. A los tres minutos, más fuego cerca de allí. Esta vez en dos focos distintos en el encajonado cauce del río Soldón. El sitio perfecto para que el viento del sur acercase las llamas rápidamente al pueblo de Bendollo. Por eso y por la hora a la que fue provocado, los especialistas temen que el incendiario actuó para poner en peligro las casas de forma premeditada. La ladera que cae hasta el río quedó calcinada en media hora. Una vez arriba, el principal frente de guego empezó a avanzar hacia las casas. Los pinares de repoblación diseminados por esa zona ardían como la yesca cuando llegaron las primeras brigadas de bomberos de la consellería de Medio Ambiente. Fue en esos primeros momentos cuando la tensión se disparó. Los vecinos salieron de sus casas a toda prisa con el pueblo completamente envuelto en humo. Algunos se pusieron a apagar las llamas con ramas. Otros no estaban en condiciones. Voluntarios de Protección Civil llegados de Quiroga trasladaron a las personas de más edad al centro de salud local. Allí fueron atendidas cinco personas, con afecciones respiratorias leves causadas por el humo. La llegada masiva de brigadas forestales fue calmando la situación. A primera hora de la noche, ese frente de fuego estaba controlado y el peligro para Bendollo había pasado. Sin embargo, los vecinos no volvieron a sus casas hasta pasada la medianoche. Para entonces, en esa parroquia de Quiroga se habían concentrado más de cien bomberos, además de agentes de la Guardia Civil. La alarma de los primeros momentos había hecho que los responsables del distrito forestal de Monforte movilizasen todo lo que tenían disponible en las comarcas limítrofes. Hasta el conselleiro de Medio Ambiente acabó apareciendo. El incendio de Bendollo sorprendió a Xosé Manuel Barreiro en Lugo. Al conocer las primeras noticias, Barreiro decidió viajar a Quiroga. Llegó a las once de la noche, acompañado de Luis González, el delegado provincial de su consellería. Barreiro habló con los vecinos, que le agradecieron el gesto, y tuvo tiempo hasta para posar con un grupo de bomberos. A media mañana de ayer habían ardido en Bendollo entre cincuenta y setenta hectáreas, según un balance no oficial. Entre lo calcinado había pinares, monte bajo y algún viñedo. Las áreas de frondosas que hay en esa parroquia apenas resultaron dañadas. Otros incendios Ayer se produjeron otros incendios en el sur de la provincia de Lugo. En Chouzán (Carballedo), el fuego afectó a una zona muy escarpada a la que no pudieron acceder las brigadas de tierra. Ardieron al menos seis hectáreas.