Crónica | Balance del consello comarcal de Monforte Los concejales del gobierno local consiguieron el apoyo mayoritario de la asamblea, que evidenció de nuevo los problemas de comunicación con un sector de militantes
01 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El BNG de Monforte vive instalado en el sobresalto. Primero fue el traumático proceso que llevó a Severino Rodríguez a la alcaldía. Luego, el pulso por el control del consello local. Resuelto el reparto de poderes, en el primer aniversario del gobierno nacionalista Antonio Falcón obsequia con una polémica sin precedentes antes de devolver su carné de militante. La asamblea comarcal puso orden el pasado miércoles. Aunque Falcón pierde la partida con los concejales del equipo de gobierno, un sector de la organización sigue sin conectar con ellos. Las críticas de Antonio Falcón contra la política municipal de contrataciones merecieron el rechazo casi unánime de los asistentes, según fuentes del consello comarcal, que no hizo hasta ahora una valoración oficial de la asamblea. De acuerdo con las mismas fuentes, las argumentaciones con las que respondió el equipo de gobierno a las acusaciones del presidente de la Comisión de Defensa Cidadá, hasta el miércoles miembro del consello local, fueron aceptadas por los asistentes de forma mayoritaria. División de opiniones La renuncia previa de Falcón a la militancia y a su cargo en el consello local rebajó el tono de un debate que se preveía acalorado, pero no evitó que se pusiese de manifiesto de nuevo el distanciamiento que se produjo tras las eleccciones entre los concejales y un sector de la militancia. Mientras desde el equipo de gobierno se reclama que los problemas internos sean resueltos en el seno de la organización, en el consello local surgen voces que reclaman una mayor participación en las decisiones municipales. «Quen goberna e o BNG, hoxe está unha xente e mañá outra», señalan desde el sector que pide desde hace tiempo una mayor comunicación con los concejales. Oposición desde dentro Entre estos últimos, al contrario, existe la percepción de que un sector de la militancia está facilitando la labor a la oposición municipal con actitudes que consideran «totalmente inxustificadas e irresponsables». Para evitar nuevos conflictos, piden mano dura con todas aquellas actitudes públicas que puedan perjudicar los intereses políticos de la organización. La actitud hacia el equipo de gobierno que pueda mantener la Comisión de Defensa Cidadá y otros militantes que se incorporaron recientemente al BNG son ahora el principal motivo de preocupación. El alcalde, Severino Rodríguez, salvó en el consello del miércoles su segundo asalto como referente de la organización nacionalista. Tiene tres años de mandato por delante, pero parece que el combate interno continúa.