Crónica | Las zonas de viñedo especiales en Europa Ribeira Sacra es el único socio de la organización internacional que reivindica medidas protectoras para la viticultura en pendiente que carece de una línea de ayudas específica
05 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Si la Ley de Ordenación Vitivinícola de Galicia consagra finalmente la declaración de zonas sensibles de viñedo, como está previsto en el anteproyecto que debatirá próximamente el Parlamento, la peculiaridad de la Ribeira Sacra dejará de ser un concepto retórico. Una catalogación de estas características supondría el primer paso para la aplicación de medidas especiales que favorezcan la viticultura en un contexto orográfico -y también demográfico- particularmente adverso. Ribeira Sacra no pide un imposible. Varias regiones europeas, asociadas al Centro de Investigación y Valorización de la Viticultura de Montaña, con sede en Aosta (Italia), se benefician desde hace años de ayudas especiales. Mediante estos incentivos, los respectivos gobiernos tratan de preservar un patrimonio paisajístico y de asentar población en zonas rurales donde el viñedo constituye prácticamente el único cultivo viable. Las autoridades de Alemania, Suiza y Austria ya se concienciaron hace tiempo de la importancia de preservar la denominada viticultura heroica y conceden créditos a fondo perdido en el Mosela, Ticino o Estiria. Suiza está a la cabeza en la protección del viñedo en fuerte pendiente y desde el 2001 concede ayudas anuales de 3.000 euros por mantenimiento del paisaje para el cultivo de viñas a más de 300 metros de altura y con más de un 30% de pendiente, fundamentalmente en zonas de Grigioni, Ticino, Valais y Vaud. En la montañas de la Saboya francesa, en el curso alemán del Mosela, donde las paredes de pizarra se elevan hasta doscientos metros sobre el río, y en la Cinque Terre italiana, cuyas viñas se asoman al Mediterráneo en escarpadas laderas, entre Génova y La Spezia, la viticultura también recibe un trato preferente. Entre otras ventajas, existen líneas de ayudas para la instalación de elevadores que facilitan la vendimia. Aosta, como sede del Cervim, organización a la que también pertenece la Ribeira Sacra, está entre las regiones europeas que figuran a la cabeza en la protección del viñedo en terrazas. El Gobierno regional incluso se involucró en este caso la puesta en marcha de bodegas cooperativas que contribuyeron al mantenimiento de la producción, en un contexto de creciente competencia. Foto de portada Una foto de bancales de la Ribeira Sacra fue portada de un número de la revista científica del Cervim, en la que colaboran especialistas de renombre internacional, dedicado precisamente a reivindicar incentivos para la conservación del cultivo del viñedo en pendiente, entendido como una manifestación más de la cultura europea. Sin embargo, hasta ahora esta denominación de origen es la excepción en lo que a ayudas se refiere. La línea de subvenciones que recibía hasta hace dos años por conservación del paisaje desapareció a instancias de la Administración autonómica, sin que hayan trascendido las causas. Por lo que respecta a los elevadores, por ahora no existe ninguna vía específica de financiación. Ni siquiera funciona en Galicia una empresa que ofrezca la posibilidad de instalar aparatos debidamente homologados, que son los únicos susceptibles de recibir subvenciones. El comité científico del Cervim se reunió por vez primera en Galicia el pasado año, en una iniciativa auspiciada por el Consello Regulador de Ribeira Sacra y la propia Consellería de Política Agroalimentaria. Desde entonces parece que algo está cambiando, aunque sólo sea sobre el papel.