PUNTO DE VISTA | O |
22 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.EN ESTA mañana de domingo y de nupcial real resaca no está de más el traer a colación en que en el transcurso de la semana se ha formalizado una operación inmobiliaria que tendrá muy importantes efectos a medio plazo sobre las estructuras comerciales de la villa de Sarria. El desembarco del grupo vasco Eroski -que, por cierto, ya tenía cierta implantación merced a dos supermercados- se consolidará con la apertura de una importante área comercial que supondrá la completa urbanización del último gran espacio que queda libre dentro del casco urbano. Lo anteriormente apuntado será trascendente, pero aún lo será más la repercusión sobre el sector comercial local, sector del cual siempre se habla como en permanente estado de crisis como consecuencia de la marcha de la clientela a los centros comerciales radicados en las ciudades. De ahí que la convocatoria del pomposamente denominado Plan Estratégico para la Modernización y Dinamización del Pequeño Comercio de Sarria no debería de caer en saco roto por cuanto cada día se hace más precisa la actualización para hacer frente a la más agresiva competencia. Y así la convocatoria efectuda por la Asociación de Comerciantes e Industriales, en unión del Ayuntamiento, merece todas las alabanzas. En los próximos años Sarria tendrá ocasión de transformarse. La iniciativa privada, local y foránea, parece que dan la talla. Esperemos que la pública esté al mismo nivel y que los políticos, en particular los locales, con sus advenedizos y secuaces, no incurran en los habituales enfrentamientos de índole personalista como los que estos días estamos comprobando con el debate surgido acerca de las bases de lo que será el futuro desarrollo urbanístico. Hora es, pues, de que se antepongan los intereses públicos a los personales y a los partidistas.