Entrevista | Manuel García de la Vega La unidad antitabaquismo del hospital de Monforte empezó a funcionar hace 13 meses. Aplica terapias de grupo y tiene un índice de éxito del 74%
18 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l doctor Manuel García de la Vega se encarga desde principios del 2003 de la primera unidad antitabaquismo que se pone en marcha en Monforte. Este servicio forma parte de las actividades del departamento de medicina preventiva del hospital comarcal, y en su primer año de rodaje está logrando cifras de efectividad muy altas. -¿Es fácil dejar de fumar? -No. A los pacientes les dejamos claro desde el principio que dejar el tabaco es muy difícil. Yo siempre les digo que es como subir a la cima de una montaña. Los que suben son ellos, y nosotros les damos lo necesario. -Entonces no es sólo una cuestión de voluntad. -La voluntad influye, pero no es lo único. No todos los fumadores son iguales. -Y sin embargo, tienen un índice de éxito muy alto. -El 74% de nuestros pacientes siguen el tratamiento con éxito. La media de las unidades antitabaquismo de otros hospitales no llega al 40%. Aquí procuramos hacer un seguimiento personalizado de cada caso. Llamamos mucho al paciente, sobre todo al principio, porque lo que pase la primera semana es básico para dejar el tabaco. Y hacemos terapias de grupo, que en otros sitios no se hacen. -¿Todos pasan por el mismo tratamiento? -Cada caso es distinto, así que procuramos adaptarnos a la realidad y las necesidades de cada uno. Lo que procuramos es dar un tratamiento integral, farmacológico y también psicológico. Básicamente, tenemos dos tipos distintos de terapia: el primero con sustitutos de la nicotina, con parches o chicle, y el segundo que llamamos de no nicotina, con bupropio, un medicamento que actúa sobre los receptores cerebrales de la nicotina. -Los médicos tienen fama de ser poco consecuentes con sus consejos sobre el tabaco. -Muchos de nuestros pacientes son trabajadores del hospital. Lo que más abunda son los ATS, seguidos de los auxiliares de clínica, los celadores y, por último, los médicos. -Los pacientes le preguntarán si fuma usted. -Me lo pregunta mucha gente. Y no, ni fumo, ni fumé ni fumaré nunca. No creo que sea necesario haber sido fumador para tratar con fumadores. Basta con prestar atención y aprender de lo que te cuentan.