A Valenzá es el ejemplo más claro de lo que ha cambiado la fisionomía ourensana en los últimos veinte años. Lo que entonces era una calle a pocos kilómetros de la capital -perteneciente a un ayuntamiento con poca población, Barbadás- es hoy casi una pequeña ciudad. Lo sería del todo si contara con todos los servicios que una urbe necesita para serlo. El buen ojo de los constructores, que han sabido aprovechar la situación estratégica y el barato precio del suelo edificable, ha convertido a A Valenzá en un herbidero de gente. Sobre todo de gente joven, cuyo poder adquisitivo no le permite acceder a una vivienda en el centro de la ciudad. Paralelamente han ido proliferando los servicios. Un centro comercial, establecimientos de todo tipo, restaurantes, servicio de autobuses municipales. Todo eso y un colegio de infantil y primaria publico. El centro Filomena Dato es, hoy por hoy, el único colegio público que tiene A Valenzá. Sus estadísticas rompen cada mes de septiembre con la norma de que la población escolar disminuye año tras año. En el Filomena Dato no hay sitio para tantos niños. Los miembros del APA ya empiezan a decir que necesitan más espacio, y no sólo para atender las necesidades actuales, sino también pensando en el futuro. El motivo es que, a pesar del imponente fenómeno poblacional, en Barbadás no existe, todavía, ningún instituto. El colegio Luis Vives, concertado, es la única opción para los alumnos de la zona que quieren continuar sus estudios sin tener que abandonar el barrio en el que viven. Por eso, desde hace algunos meses representantes vecinales de la zona han empezado a tomar cartas para pedir a las autoridades administrativas que autoricen la construcción de un nuevo instituto que si en alguna zona de la provincia es necesario, es en A Valenzá. Iniciativas Mientras esperan a las resoluciones administrativas y burocráticas los padres de los niños y niñas de A Valenzá, donde la tasa de natalidad es más que positiva, están promoviendo diversas iniciativas que suponen grandes avances ante el inmovilismo institucional. Ante el problema que supone para los padres tener que llevar a sus hijos al colegio a las nueve de la mañana, desde hace unos meses en el colegio funciona un novedoso programa de desayunos que permite a los padres o madres que se incorporan a su trabajo antes de esta hora, que puedan dejar a los niños en el colegio. La idea surgió de los propios padres y fue bien recibida. Ahora quieren dar un paso más y ya se están moviendo para conseguir transporte escolar para los más pequeños. Ser muchos les garantiza tener voz.