PUNTO DE VISTA | O |
08 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LOS ORGANIZADORES del evento festivo del San Juan del año en curso han decidido la suspensión del ya cuasi tradicional desfile de modas encaminado a la recaudación de fondos con los que contribuir a parte de los fuertes desembolso que las fiestas patronales sarrianas acarrean. Tal decisión se ha justificado con la posibilidad de que se produjeran abucheos a alguno de los participantes como modelos, dado el enrarecido ambiente político que se vive en Sarria y puesto que tales modelos -modelos, eso sí, por un día- venían siendo seleccionados entre los cuadros políticos. Puede que tal decisión sea acertada por cuanto la celebración del acto en las actuales circunstancias en las que se mantiene la crispación provocada por los acontecimientos políticos de junio quizás diese lugar a situaciones desagradables. Ahora bien, no deja de ser triste que la política y los equilibrios de sus actores sean la causa de la suspensión de un acto no sólo lúdico sino que podría resultar reconciliador entre los ciudadanos. Bien cierto es que los componentes del PP han contribuido de forma escasa al asunto, bien cierto es que el PSOE ocupaba gran parte de la pasarela y bien cierto es que los independientes lucían sus máximos encantos. La prudencia no es una virtud desdeñable, pero no me negará el lector que es una pena que se pierda la ocasión de ver las últimas tendencias -no las políticas sino las del ropero- exhibidas de forma más o menos atrevida sobre la pasarela por los tres mosqueteros -la una en falda corta (a poder ser muy pero que muy corta), el uno en traje de calle y el otro de sport campesino (ya saben que lo rústico está de moda)- y como los tres mosqueteros eran y son en realidad cuatro, con el añadido del portador del traje de gala, más los 13 complementos hasta alcanzar el número de 17 fugaces estrellas de la pasarela.