Un derbi internacional

XOSÉ RAMÓN PENOUCOS

LEMOS

LA TRIBUNA | O |

26 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EL FÚTBOL y el Xacobeo no tienen fronteras, sobre todo si estamos hablando de todo un superclásico como el Real Madrid-Barcelona que se disputó el pasado domingo. Decenas de personas seguían el partido en una cafetería de Sarria y entre ellas un peregrino, que se encargó de aclarar al principio del partido que no entendía ni hablaba nada de castellano. No tardó ni cinco minutos en desvelar sus preferencias cuando saltó de la silla ante un disparo ajustado de Xavi. «Holandés» fue lo único que alcanzó a decir mientras pedía disculpas por exteriorizar sus emociones, lógicas considerando el elevado número de compatriotas que Joan Laporta tiene en su plantilla. A partir de ese momento dejó de ser un extranjero y pasó a ser un amigo del alma para los culés y un enemigo, simpático eso sí, para los merengues. En el resto del partido ya dio rienda suelta a sus emociones y así sufrió cuando Solari superó a Víctor Valdés y vibró cuando primero su compatriota Kluivert y después Xavi perforaron la portería de Casillas. Al final satisfacción por el triunfo visitante, una alegría que seguro que le sirvió para comenzar con nuevos bríos la siguiente etapa de su periplo hasta Compostela. Seguro que para él fue una experiencia inolvidable, como lo fue para los que vivimos el derbi a su lado, y lo contará a sus compatriotas cuando regrese. La única duda es si disfrutó más con la victoria de los blaugrana o con las numerosas tapas que amablemente le ofrecieron con las 14, no es una exageración, cervezas que consumió durante el choque.