Terra Adentro La actuación de Sarricanta puso el colofón a la tercera etapa del Camino que hicieron más de 100 sarrianos. Eloy Rodríguez recibió a la expedición en Portomarín
26 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El centenar de peregrinos que participaron en la tercera etapa del Camino iniciaron su periplo con mucho ímpetu. En el pelotón circulaba la leyenda de la cuesta de Barbadelo, pero muy pocos hicieron caso y lo pagaron. Entre los experimentados estaban los tenientes de alcalde Manuel Valiña y Sabela Caldas y la responsable de Turismo, Patricia Díaz , que se vieron obligados a actuar como coche escoba para ayudar a los damnificados por el primer puerto de montaña de la dura jornada. Los escaladores aprovecharon para distanciarse del numeroso pelotón y adquirir unos metros de ventaja que les permitieron llegar a la meta muy destacados. La primera fuente del camino sirvió como improvisado control de avituallamiento a los sufridos caminantes. Testigo para la historia del Concello Como suele ser habitual en cada acto relevante que sucede en Sarriana, no podía faltar la presencia de Saluga Films. A casi cuatro kilómetros para la meta estaba el pertinaz Radilo con su inseparable cámara inmortalizando el paso de los sufridos caminantes. En ese punto kilométrico ya pudo inmortalizar la cara de sufrimiento de algunos como Pepe del Roma o Ramón Álvarez, el director del Alfonso IX, que aguantaron el tipo, aunque la procesión iba por dentro. Una misa en Portomarín puso el colofón a la inolvidable jornada. Sarricanta se encargó de darle realce a la ceremonia con piezas tan exquisitas como una versión del Padrenuestro de Simon y Garfunkel que hizo las delicias de los asombrados oyentes. Los alcaldes de Portomarín y Sarria, Eloy Rodríguez y José Antonio García , agradecieron a los caminantes su esfuerzo a lo largo de más de 20 kilómetros y para poner la guinda el coro le dedicó el cumpleaños feliz a Patricia. El próximo domingo la meta será la localidad de Palas de Rei y en la salida los caminantes recibirán un trozo de la famosa y exquisita parva, obsequio de Portomarín.