La acusación retiró los cargos a esta persona, en libertad tras una condena de 18 años En octubre de 1994 acabó con la vida de una anciana para robarle unos 700 euros
26 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?n hombre que en el mes de octubre del año 1994 fue condenado por la Audiencia Provincial a 18 años de cárcel por haber matado a una anciana tras amordazarla, y que actualmente se encuentra en libertad condicional, fue implicado en el robo de dinero de las tragaperras del barrio de A Piringalla en compañía de otra persona. Francisco Javier Vázquez García, de 31 años, quedó libre tras la celebración del juicio rápido, celebrado ayer, al retirar los cargos que contra él había ejercido inicialmente el fiscal, que le responsabilizaba de robo con fuerza y de sendas faltas de maltrato y daños. El fiscal retiró la acusación contra esta persona al no conseguir pruebas de que fuese él quien participó en los hechos. En el robo, participaron dos personas que escaparon en moto y que fueron seguidas por el propietario del local con su vehículo. Les alcanzó pero -así lo dijo ayer en su declaración-, no pudo reconocer quiénes eran los ladrones porque llevaban la cara tapada con los cascos. Por los hechos también figuraba como acusado Luis Alberto López Mosquera. Éste, en su declaración ante la jueza, negó que Francisco Javier Vázquez le hubiese acompañado al bar Alondra, de la calle Laverca, el pasado 9 de diciembre para robar. Expresó que quien lo había hecho fue un tal Fito, de Vigo, al que él sí acompañó pero, dijo, le esperó fuera del establecimiento. Francisco Javier, para quien el fiscal solicitaba inicialmente tres años de cárcel, negó los hechos que le imputaban inicialmente porque, según dijo, ese día estuvo toda la tarde con una joven. Este hombre, cuando tenía 23 años, fue con su hermano a la casa de una anciana de Portomarín. Ambos se abalanzaron sobre la mujer de 82 años, que vivía sola, la ataron de pies y manos y la amordazaron con una toalla la boca y la nariz. Además le dieron un golpe, la tiraron al suelo y le arrojaron ropa a la cabeza para que no les reconociera y no gritase. Seguidamente registraron la casa y se llevaron unos 700 euros. Dejaron a la anciana amordazada y ésta falleció por asfixia.