ARTE EN OURENSE | O |
09 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.En el aula cultural de Caixanova, expone hasta el próximo día 17 de este mes uno de los más importantes escultores gallegos de la historia: Buciños . Y se trata de una muestra antológica, de una ya muy larga -aunque aún muy pujante hoy día- vida artística. Manuel García Vázquez (Buciños, Carballedo, Lugo, 1938), toma -como se ve- su apodo artístico de su topónimo natal. Y, por otra parte, reside en nuestra ciudad desde 1963. Formó parte del grupo creado por Xaime Quesada en 1966 -bajo el nombre de 7 artistas galegos y en continuación histórica inmediata del inicial grupo de artistiñas -en la antigua taberna del Tucho, artísticamente llamada luego O Volter-. Los escultores Acisclo Manzano y Arturo Baltar fueron por tanto entonces compañeros suyos de grupo. Procede, además, de la antigua Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid, y del taller de nada menos que el famoso escultor Pablo Serrano.Y ofrece, en fin, concomitancias artísticas de origen con un escultor clásico gallego -tudense- de la vanguardia, Cristino Mallo (1905-1989). Éste, tuvo por material predilecto el bronce, por tema habitual la maternidad o la infancia, por estilo el ritmo dinámico y por rasgo la ternura humana. Aunque, también, le influyó el organicismo moderno, en su fórmula de humanismo orgánico y simplificado que ofrece ese grande de la escultura al aire libre que ha sido para la historia del arte el inglés Henry Moore. En esta muestra de selección y evolución de la obra de Buciños, se puede constatar una constante, que está compuesta por el discurso estético exquisito y afectuoso, la herencia de la escultura tanto griega como románica, y, en fin, el renacentismo de Donatello. Pero, además, en términos de clasificación histórica, cabe decir -con la Gran Enciclopedia Gallega- que la obra de Buciños, «neorrealista y expresionista, es profundamente popular y está enraizada en Galicia y en su problemática». El crítico de arte Bernardo Castelo Álvarez, le ha considerado, por su parte, "«in duda el más característico representante de la nueva figuración gallega». Pintar la realidad Si podría decirse que Buciños esculpe en el aire, el pintor verinense Leonardo Vidal -quien expone cuarenta y siete cuadros en la segunda planta del Centro Cultural de la Diputación hasta el próximo domingo, día 11, inclusive- pinta sobre la luz. De hecho, el título de su muestra es Un compromiso coa luz . Leonardo Vidal es realista al cien por ciento, pinta -siempre y sólo- óleos sobre lienzo y basta decir para mayores señas que utilizaba el cabellete hasta para tomar sus apuntes al aire libre de paisajes, si bien hoy día utiliza en cambio -para esos mismos apuntes- la fotografía previa. Sus fuertes son la luz y el dibujo. Una y otro marcan los extremos de la curva de su evolución artística, que va desde el neoimpresionismo hasta el hiperrealismo. Una peculiaridad del artista es que siempre pinta sobre fresco: esto es, que nunca retoma su ejecución de un cuadro; con lo que se aproxima a la pintura, tanto de la acuarela, como del fresco mismo. Sus temas son los paisajes e interiores, enfocados en su luz con cierta influencia de Vermeer, aunque con un más fuerte y claro colorido que el de la cocinera o la vista de Delft, del artista de Delft.