La historiadora Manuela Sáez cataloga en su nueva obra 241 piezas de platería de la comarca de Lemos Las iglesias de la zona guardan testimonios de una intensa actividad artística
17 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?a historiadora monfortina Manuela Sáez acaba de publicar una nueva obra, La platería en Terra de Lemos , en la que profundiza en el estudio de una parte del patrimonio histórico que ya había abordado en otros trabajos anteriores, como La platería en Monforte o Los plateros gallegos y el Santo Oficio de la Inquisición . En este nuevo libro ha catalogado y estudiado un total de 241 piezas artísticas conservadas en un centenar de parroquias de la comarca de Lemos. El estudio está dividido en cuatro secciones principales, que corresponden respectivamente a los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX. Durante estas cuatro centurias, el período histórico en que se desarrolló la platería monfortina, fueron elaboradas las piezas que ha localizado la escritora. El primero de estos siglos, el XVI, fue una época de gran importancia para esta actividad en Monforte, gracias al auge económico de los monasterios, la presencia de los condes de Lemos y la abundancia de plata procedente de América. A ello se añadió la influencia del platero monfortino Antonio Rodríguez, discípulo del notable artista leonés Antonio de Arfe, quien trabajó para la catedral de Santiago. Las piezas realizadas en esta etapa son cruces procesionales, cálices, copones y custodias. En el siglo XVII, la platería monfortina presentaba las mismas características que en el resto de la Península, imponiéndose un estilo más sobrio. En esta centuria aparecen nuevos tipos de piezas: navetas para incienso, cajas de santos óleos, portaviáticos e incensarios. El siguiente siglo, el XVIII, es otra época de esplendor para la platería gallega, gracias a la opulencia del clero, y en él aparecen nuevos tipos: lámparas ornamentales, arcas, coronas para imágenes sacras y salvillas o pequeñas bandejas. Decadencia El siglo XIX fue una época de decadencia para la platería local, ya que la Desamortización empobreció a la Iglesia, el principal cliente de estos artífices. Los plateros de la comarca, como los de toda Galicia, siguieron los modelos de la escuela madrileña creada por Antonio Martínez.