Guardia Civil en Sarria

J. GARCÍA BERNARDO

LEMOS

SECCIÓN | O |

11 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

CUANDO EN 1884 el Duque de Ahumada creó el cuerpo de la Guardia Civil como policía rural y en especial para combatir el bandolerismo, a buen seguro que no pensó en los contratiempos que siglo y medio después iba a ocasionar un entonces muy eficaz sistema de dispersión geográfica por el ámbito del territorio nacional. La realidad social ha cambiado de tal forma que las circunstancias entonces existentes han sido superadas en gran medida, y de ahí que desde hace ya bastantes años en la sede de la madrileña calle de Guzmán el Bueno se haya optado por una drástica reducción del número de casas cuartel. Triacastela y Currelos -desde este puesto se atendía el término municipal de Paradela- han desaparecido. O???????Incio se ha convertido en una mera oficina burocráctica que abre unas horas por la mañana, siendo atendida la demarcación desde Sarria. Y Samos y Puebla de San Julián serán los próximos en caer. Todo ello a pesar de las protestas de la ciudadanía y de las gestiones y presiones que realizan legítimamente los alacldes correspondientes. La realidad es que se está llevando a cabo una comarcalización y que la concentración de efectivos en el puesto de Sarria acabará imponiéndose junto a la dotación de medios de todo tipo. En un día como hoy en el que, luego de la interrupción del pasado año motivada por el fallecimiento de un buen agente y una bellísima persona, se reanuda la tradicional celebración del Pilar, patrona del benemérito instituto, no está de más el traer a colación este tema, así como el mantener viva la idea del honor como principal divisa del guardia civil tal y como el Duque de Ahumada estableció en el artículo primero del reglamento de la época fundacional, eso sí con la expresa advertencia de que una vez perdido no se recupera jamás.