Análisis Los próximos meses serán claves para que los partidos se adapten al nuevo escenario creado por las elecciones. Todos tienen papeletas pendientes de resolver
01 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?l pleno que se celebrará en Monforte a mediados de mes certificará la entrada en el nuevo curso político local. Tras el terremoto provocado por el resultado de las elecciones y las intrigas previas a la elección de Severino Rodríguez como primer alcalde nacionalista de Monforte, la tregua de agosto abre paso ahora a unos meses clave para que los partidos políticos adapten su maquinaria a la nueva realidad dibujada por las urnas. Todos tienen trapos sucios que limpiar. La sorpredente victoria electoral del BNG hizo enmudecer a quienes dentro de esta formación política habían mantenido posturas más o menos encontradas con Severino Rodríguez. El histórico logro que supuso para esta organización trepar hasta casi el 30% de los votos y situar a su candidato en la alcaldía de Monforte puso calmante en las heridas, pero no las cerró. De los resultados tangibles de la gestión municipal y de la habilidad con la que los integrantes del gobierno local conduzcan su relación con el partido dependerá que los agraviados por el relevo de Xan Antón Rodríguez acepten o no pasar página. Y, según cuál sea la respuesta del nuevo gobierno a embrollos como el de la rebaja del precio de agua que no llegó a aplicarse, esa nómina de agraviados podría incluso crecer. El PSOE, la otra pata del gobierno, tampoco lo tiene todo atado. Los socialistas fueron a las elecciones con un comité de dirección provisional pensado únicamente para organizar la campaña. Los resultados, buenos aunque oscurecidos por los del Bloque, y la entrada en el gobierno dan margen de maniobra a José Tomé, delegado municipal de Tráfico. Ayer, Tomé evitaba adelantar si se postulará o no para presidir la agrupación local, pero aventuraba que el PSOE tendrá pronto nueva ejecutiva local. «Quen o ten que decidir é o coordenador provincial -apuntó-, pero estou convencido de que ese asunto estará solucionado antes de final de ano». Sin nadie enfrente Problemas al margen, los socios del nuevo gobierno comparten una ventaja: por ahora no hay quien les presente batalla. Enfrente de ellos, el PP -el más votado y sin embargo el mayor derrotado en las elecciones de mayo- permanece mudo desde el pleno de constitución del nuevo gobierno, ensimismado en sus dilemas internos. Nazario Pin y José Fernández Castro, presidente y secretario general del PP monfortino, tendrán que convocar este mes a sus afiliados para abrir un debate sobre los porqués del vapuleo electoral. La presión de las bases está haciendo crujir los esquemas de un partido acostumbrado, hasta ahora, a enterrar sus problemas internos con éxitos electorales. Nazario Pin confirmaba ayer que la asamblea aún no tiene fecha. Será en septiembre, porque con esa promesa consiguió el presidente provincial del PP, José Manuel Barreiro, desactivar la protesta veraniega de los críticos. Siglas en disputa Pero donde la magnitud del reajuste se presenta más formidable es en Iniciativa Galega. Este otoño se formalizará la ruptura en dos de la formación que aspiraba a sostener su puesto de alternativa al PP en Monforte y no logró hacer valer su condición de llave del nuevo mapa político local. La candidata a la alcaldía, Lucía Vázquez, y su compañera Raquel Álvarez, tendrán que encontrar su sitio en la oposición si quieren que la opinión pública no las asimile con el PP. La aún inexistente dirección de Iniciativa Galega tendrá que decidir en los próximos meses si esas siglas en Monforte les pertenecen a ellas o a Celestino Torres. Mientras tanto, Celestino Torres, el único integrante del grupo mixto, tendrá en sus manos el éxito o el fracaso de las propuestas que presente a pleno la coalición de gobierno. El pleno que se celebrará este mes incluye la peliaguda cuestión de los sueldos de los altos cargos. El voto de Torres dará una pista de lo que les espera en el pleno hasta las próximas elecciones a los socios de gobierno.