Un concejal entre dos aguas

Luis Díaz
Luis Díaz MONFORTE

LEMOS

Crónica | Debate en el Partido Popular de Monforte Alejandro Sousa no se pronuncia por ahora sobre la propuesta de un sector de la militancia para que lidere un cambio en el partido

11 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Después de ser relegado al puesto número doce en la última lista electoral, Alejandro Sousa, concejal del PP en los dos anteriores mandatos, vuelve involuntariamente a la primera línea política. Un sector de la militancia apuesta por él para impulsar un cambio al frente de la ejecutiva local, que se considera ineludible después de la pérdida de la mayoría absoluta en el Concello de Monforte. Por ahora, Sousa no se pronuncia sobre su futuro político y dice que no lo hará hasta que el partido aborde internamente el runrún que ha desatado entre los populares la resaca del 25-M, después de la pérdida de tres concejales. Fuentes próximas a este joven médico, adscrito en los últimos años a la plantilla del hospital de Monforte, sostienen que no tiene una respuesta definida ante la posibilidad de recuperar protagonismo en el partido, aunque su intención era darse un respiro para dedicarse plenamente a su profesión. Victoria sobre Torres Sousa saltó al ruedo de la política local de la mano del ex alcalde Nazario Pin, en los puestos de salida de la lista del PP que en 1995 consiguió por fin desbancar de la alcaldía a Celestino Torres. Después de varios asaltos fallidos con otros aspirantes, Pin y su mano derecha Antonio José Fernández, actual secretario local, tomaron las riendas del partido con los parabienes de la dirección de partido. Pretendían renovar por completo la candidatura anterior y repararon en este médico con don de gentes y ese aire de centro que no descuida la derecha. La entrada de Sousa fue por todo lo alto. Obtuvo la delegación municipal de Cultura, una de las más vistosas para el electorado. Desde ella trató de dar un giro a las fiestas patronales, mediante la organización de conciertos con grupos de nivel durante todo el mes de agosto. Luego llegarían las críticas por el coste económico de las actuaciones y también la primera crisis interna del grupo de gobierno de Nazario Pin, que se saldó con la espantada de un concejal del barrio de la Estación. El equipo de gobierno acabó cerrando filas en torno al triunvirato que formaban Nazario Pin, José Fernández y Emilio Bao, pero antes Sousa fue llamado a capítulo por sus compañeros, que no veían con buenos ojos el trato cordial que éste mantenía con los concejales de la oposición. A raíz de aquel conflicto, la delegación de Cultura, y con ella la organización de las fiestas, fue asignada a Aida Menéndez. Sousa tuvo que conformarse con Sanidad. Buena relación Amigo personal de Manuel González Carballo, concejal del grupo de Celestino Torres en los últimos ocho años, el médico monfortino siempre mantuvo una relación cordial con todos los integrantes de la corporación, con independencia de su color político. Incluso en los momentos en los que el PP, con José Carlos Pérez de portavoz y una cómoda mayoría, se ensañaba dialécticamente con sus opositores. Hasta en los meses previos a las elecciones, con el equipo de gobierno roto y los concejales José Carlos Pérez y Aida Menéndez enfrentados al alcalde, Sousa trató de mantener su talante conciliador. El ex concejal de Sanidad vio los toros desde la barrera tras la investidura de Severino Rodríguez como alcalde y el posterior pacto de gobierno entre BNG y PSOE. Pero la fallida negociación con Inga y el retraso en la convotaria de la asamblea que debía valorar los resultados electorales del PP abren un periodo de convulsiones en un partido acostumbrado a lavar los trapos sucios en casa. Hay un sector de los populares que quiere ver pronto caras nuevas al frente de la ejecutiva local. Sousa, de momento, prefiere pensárselo.