Sorpresas

LEMOS

09 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

DE REPENTE, todo el mundo se echa las manos a la cabeza. Políticos, constructores, arquitectos e historiadores ponen el grito en el cielo ante los desatinos de la reforma de las márgenes del Cabe. De la Confederación Hidrográfica poco se podía esperar. Si no se preocupa de las aguas, mal puede hacerlo de los monumentos. No diría lo mismo de los políticos y demás fuerzas vivas, que saben que los proyectos tienen un plazo de alegación. Si es que alguien llega a verlos, claro.