Un conductor con pocas luces

La Voz X. C. | LUGO

LEMOS

Un vecino de Baralla, que conducía bebido, dejó su coche encendido y con la música a todo volumen ante el juzgado de Becerreá y el propio juez avisó a la Benemérita

03 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?l alcohol, como se sabe, hace de las suyas. A Ángel Rubianes Ayán, un conductor de Baralla, le dejó con muy pocas luces en la mañana del 1 de junio de 2001 a tenor de lo que hizo. Se le ocurrió aparcar su coche delante del juzgado y no tendría nada de malo su idea si no fuese porque había bebido de más y, por encima, su estacionamiento fue al más puro estilo vaiche boa . La discrección y el disimulo no van con Rubianes. Resulta que no sólo aparcó como le cuadró sino que dejó las luces encendidas, las puertas abiertas y el cassete a toda pastilla. A esas horas, las diez y media de la mañana, ni el juez ni los funcionarios judiciales estaban por la labor de trabajar con música festeira .El propio titular del juzgado se percató de que el conductor había bebido algo más de lo debido para poder ponerse al volante y, por eso, decidió llamar a la Guardia Civil para que le hiciesen soplar. En la primera de las pruebas dio 0,89 miligramos de alcohol de aire por litro espirado. Media hora después dio 0,88.Dice la sentencia condenatoria que dictó el Juzgado de lo Penal número 1 de Lugo que el conductor presentaba claros síntomas que denotaban su embriaguez: agotamiento, vestimenta desarreglada, rostro sudoroso, ojos velados, comportamiento arrogante y movimiento oscilante de la verticalidad del cuerpo.Pero no fue esa la única cogorza. El 26 de junio del mismo año, la Guardia Civil lo paró en el kilómetro 473 de la N-VI, en Baralla. Dio 0,95 en la prueba que le fue realizada. Los agentes procedieron a precintarle el vehículo pero éste rompió el inmovilizador.Por los hechos fue condenado a la privación del derecho a conducir vehículos a motor durante un plazo de dos años y diez días. Tendrá que someterse a tratamiento ambulatorio durante cinco años porque padece trastornos de la personalidad debido al alcohol.El mismo juzgado condenó a un vecino de Las Palmas, Juan García Morán, a cinco meses de multa y un año y un día sin carné por un delito contra la seguridad del tráfico y a seis meses de prisión por resistencia.Este hombre conducía un vehículo bajo la influencia de bebidas alcohólicas y, al hacer una maniobra para sacarlo del estacionamiento, en el que lo tenía en el puerto de Burela, el 11 de enero de 2001, impactó contra una carretilla elevadora, una máquina expendedora de bebidas y un turismo. Fue el conductor de este coche el que impidió que siguiese conduciendo. Cuando llegó la Guardia Civil, el acusado golpeó el vehículo oficial y atacó a dos agentes cuando intentaron colocarle los grilletes. Estos resultaron heridos en las manos.En el cuartel no quiso someterse a la prueba de alcoholemia que los agentes le plantearon hacer.